El Poder de la Iglesia Católica en la Educación…(Victorioso)

Les dejamos un texto denuncia y el descontento  que genera  las irregularidades  de la Vicaría de la Educación de la Iglesia Católica, donde se  reserva la identidad del autor …

EL PODER DE LA IGLESIA CATÓLICA EN LA EDUCACIÓN

 

Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia” (G.S. 1, (1965).

 

Estimado Lector:

Hoy me dirijo a ustedes para explicar una de las –tantas- causas del por qué cada cierto tiempo la Iglesia Católica y la religión está siendo criticada o está en el vox populi nacional y esto no obedece precisamente a sus virtudes.

Si bien esta denuncia no contempla todas las críticas o irregularidades que uno pudiese destinar a la Iglesia, si advierte una que es tan importante como las demás.

Para comenzar se aclara que, la hegemonía religiosa a diferencia de años pasados ha ido decayendo y desvinculándose de los poderes del estado, pero aún se siguen dando irregularidades, que nos obligan a cuestionar sus intereses.

Hace un tiempo atrás en nuestra primera reunión del año (2014), se nos avisó que se impartiría un curso a todos los profesores de religión de la región de Coquimbo a cargo del departamento de teología de la Universidad Católica del Norte, lo cual alegro a muchos, pero no advertimos lo que significaría.

Primero, no podemos negar que la oferta de un curso es bastante tentativa para cualquiera, más si es gratuito, porque ayuda a mejorar nuestras competencias en un área específica, pero este no fue el caso, ya que el curso ofrecido tendría un valor adicional al permiso anual y más grave aún este sería obligatorio.

Segundo, esto último generó un descontento al momento de conocer la noticia, porque la Iglesia a través de la Vicaria de la Educación volvía a ejercer su poderío, por las siguientes razones:

1) dicho curso en cuestión, no ha sido socializado ni menos informado a los profesores para tener conocimiento sobre cuál es su objetivo, su orientación y su metodología, y ni siquiera se ha informado sobre los profesores que los dictarán, sus temas ni el horario;

2) Por lo general, cuando se levanta la empresa de un curso, taller o postítulo, este es evaluado de acuerdo al interés y/o necesidad del público al cual quiere llegar, pero este estudio no se ha realizado y el que podría ser considerado como tal, adolece de toda formalidad y sistematicidad, ya que los resultados no han sido compartidos detalladamente con los profesores, mas hay varios que dudan de la objetividad de dichos resultados;

3) Por último, y más grave, este curso en cuestión tiene el carácter de irrenunciable, porque, de no asistir a los cuatro cursos anuales se peligra la continuidad del ejercicio docente, ya que será un pre-requisito obligatorio para renovar el “permiso” que habilita a un profesor de religión.

Si bien esta denuncia no podría considerarse como una de las tantas causas que explican el porqué de las críticas contra la Iglesia Católica, las siguientes que uno puede sostener detrás de este abuso, si lo pueden ser. Por ejemplo, hay varios profesor@s y ex – profesor@s que han denunciado Privación del ejercicio docente por ser madre soltera; convivir en pareja; no contraer matrimonio civil y eclesiástico; no ser amigo de algún párroco; por no asistir sistemáticamente a la parroquia o a una misma parroquia; o por no asistir a las reuniones de profesores de religión, las que desde este año se llamarán cursos.

Por último, hay que mencionar algunas inquietudes que surgen inmediatamente después de observar estás irregularidades: Primero, que todavía el estado de Chile, a través del ministerio de educación mantiene una relación de intereses con la Iglesia Católica, ya que fortalece y propicia el poder de la Iglesia en la educación y en el profesorado, ya sea por consentimiento o desconocimiento; Segundo, que todavía la Iglesia no ha dado cuenta de una realidad social y escolar presente en el país que es el aumento del laicismo en la región, ya que la mayoría de los profesores deben realizar una planificación en cada institución no confesional orientada al desarrollo y promoción humana alejados de la fe y los dogmas religiosos; Tercero, la vocación, la formación, la profesión y el endeudamiento adquirido por un profesional de la educación no importará en nada al momento de querer ejercer, ya que al final no dependerá de sus competencias ni habilidades, sino del permiso que la Iglesia otorga cada año según sus condicionantes; Cuarto, que la carrera de Pedagogía en Filosofía y Religión de la Universidad Católica del Norte sede Coquimbo no está solamente orientada a la religión católica, sino al ecumenismo; Quinto, de acuerdo a lo comprendido por la vicaría de la educación de la Iglesia Católica, la idoneidad de un profesional no tiene relación con su formación, sino con la capacidad de cancelar el “permiso” de ejercicio; Sexto, no podemos con justicia y seriedad concluir que los sacerdotes de la vicaría de la educación de la Iglesia Católica son los profesionales aptos para evaluar la idoneidad de un profesional de la educación y por Último, ¿Por qué solamente los profesores de religión son los únicos que deberán someterse a una evaluación de idoneidad realizada por un par de sacerdotes y donde no existe ningún instrumento oficial y objetivo para dicha evaluación? Siendo que los docentes de las asignaturas distintas no lo realizan.

Queriéndoles transmitir este descontento a todos ustedes, demostrando una de las irregularidades que ahora es una causal para denunciar a la Vicaría de la Educación de la Iglesia Católica, esperando haber sido lo más imparcial y reservando mi identidad para no sufrir las represarías de parte de la Iglesia…

Con anhelo y angustia. Afectuosamente: Victorioso; prof. De Religión…

 

 

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curas

 

2 Comentarios

Espiritual

El caso de los Profesores de Religión, es verdaderamente “un tema”.

En realidad, es muy cierto lo que describe mi colega anónimo. Yo también soy Profesor, de los que estudió durante 5 años en la Universidad Católica del Norte, y se tituló como Profesor de Filosofía y Religión. Mi grado es de Licenciado en Educación. Llevo ejerciendo más de 5 años, y puedo constatar que el mercado para trabajar como Profesor de Filosofía y Psicología es bastante reducido. El estado se encargó de reducir las horas de Filosofía, y para no pasar hambre, debo trabajar como Profesor de Religión.

No obstante he visto como en el mercado circulan “Profesores de Religión” que trabajaban en parroquias como catequistas o agentes pastorales, y que asistiendo durante dos años, únicamente los días sábado, a la Universidad mencionada, les entregaron el título de Profesor de Religión.
En ese sentido son abismantes las diferencias existentes entre uno y otro Profesor.

Hay muchos vacíos (curriculares, metodológicos, conceptuales, pedagógicos…) que he podido constatar.
La Iglesia Católica debe emitir una opinión acerca de esta situación.
No es posible que después de haber gastado 10 millones de pesos, y estudiado por 5 años en una Universidad Pública, al momento de ejercer, la Iglesia te obligue a demostrar si eres idóneo para trabajar.
No es posible que te obligue a ir a misa, a no tener pareja -no casado-, a no tener hijos fuera del matrimonio, a no convivir; aún cuando seas un excelente profesional que educa valores en una sociedad relativista, aún cuando trates de empoderar al alumno de su condición de sujeto y no de objeto, aún cuando tu labor no se mida en Simces o PSU, pero realice el trabajo que nadie quiere realizar: No es posible tanta incoherencia desde el aparato burocrático.

Mientras la Iglesia Católica Chilena obstaculiza la labor del Profesor de Religión, ella misma es cómplice de la peor distribución de las riquezas a nivel mundial, ella misma ampara a los curitas pedófilos, esa misma Iglesia no exhorta pública y fuertemente los daños morales y éticos del aparato estatal-empresarial contra el medio ambiente en cada región, hace oídos sordos a los gritos de los campesinos que viven la sequía (de aquella que Minera Teck y Carmen causan), y pareciera distar bastante del mesiánico personaje semi RockStar que encarna el Papa Francisco.
Hay tanto que decir desde esta vereda, que por ahora solidarizo y agradezco la carta que publicaron.

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Triple P

Por lo leído, raro es y será que un profesional docente en el subsector de religión deba ser sometido a revisión y permiso para practicar lo estudiado. ¿ Es acaso, que se desconfía de la formación impartida por la universidad? La asistencia a misa, el conocer a un presbítero, la situación personal, etc. ¿Asegura la fe y bondad del profesional? Claro es , hoy en día, que dichas características en nada comprueban la fe y la bondad de las personas, incluso, ridículo sería sostenerlo. Sin embargo, pese a todo lo sobrellevado por la iglesia en los últimos años, sigue manteniendo dichas consideraciones arcaicas y prácticamente obsoletas.

Por otro lado, considerando el contexto actual, fácil es encontrar madres solteras, parejas convivientes, creyentes a su manera, lo que, para mí, en ningún caso es prueba de la incapacidad de una persona profesional que le impida realizar clases de religión. Toda persona que posea fe verdadera, sea consecuente con ella y, por ende, que persiga de la mejor forma la persona de Jesucristo, ya está posibilitada para hacer clases de religión (con el título que corresponde, por supuesto). No obstante , si existe la persona formada en la carrera de pedagogía en filosofía y religión, que jamás desarrolló la fe y que sólo por necesidad económica opta por trabajar en ello, por favor, espero, apelando a su consciencia, le pido que se retire de ello, que ya suficiente está deteriorada la imagen del bloque de religión.

Por último, necesario es que se diferencie la enseñanza religiosa con enseñanza catequética, ya que su diferenciación permite ordenar completamente el sentido de la clase de religión, independiente de la orientación religiosa del establecimiento. El desconocimiento de esta diferencia, lleva tanto al docente como el establecimiento a equivocarse en el planteamiento e importancia de la clase, derrochando la posibilidad de construir un espacio que cumpla a cabalidad la transversalidad de la enseñanza. Además, cabe mencionar, que un correcto enseñar religioso, ofrecería las siguientes oportunidades al estudiante:

– Conocer aún más sobre la fe, ya que la clase no se plantea desde el supuesto de una fe instalada.
– El enseñar religioso integra la libertad del estudiante, debido a que este tipo de clase entrega diversos aspectos y consideraciones de la fe con el objetivo de desvelarla, y así, desarrollar argumentos que los estudiantes puedan interiorizar y decidir si seguirlos o no, valorando la importancia que dicha decisión sea desde el conocimiento por sobre la ignorancia.

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