Entrevista a Álvaro Prieto: “Caín es una invitación a apropiarnos del derecho a rebelarnos, a no aceptar que esto es lo normal”.

Álvaro Prieto puede ser calificado como “un espíritu inquieto”, recordando el cuento de Manuel Rojas, particularmente por el hecho de estar en una permanente búsqueda, calmando la angustia existencial, guíado por el ímpetu de cambiar las cosas y cambiarse a sí mismo en el proceso. Fue conocido públicamente por haber sido compositor y vocalista de la icónica banda nacional “Los Miserables” en dos de sus discos fundamentales (“Cambian los payasos… pero el circo sigue” y “Los Miserables”), desarrolló una carrera solista (“No Disc”), escribió y musicalizó cuentos para niños (“Décimas de Don Segundo”, con el que ganó el premio “Marta Brunet”, “La Maravillosa Historia del Mundo y el Fundo de Don Segundo”, “Naira, la balserita del fin del mundo”), exploró el arte textil y se hizo parte de experiencias educacionales y sociales alternativas en la ciudad de La Serena (“Escuela Vertiente”, “Casa Roja”). Hoy nos presenta a su nueva banda, “CAIN”, un retorno a la raíces en varios sentidos. En ese contexto lo entrevistamos en “Fuga de Tinta” para conocer en qué pasos anda su versión 2019 y nos contó de todo.

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Partamos por el final. Cuéntanos sobre Caín. ¿Cómo nace la banda?, ¿Cuáles son sus principales influencias?

A veces pienso que CAIN aún no nace, que está naciendo, sacándo la cabeza. Pero viene sanito, no como yo que nací con el cordón por el cuello. Pero más allá de esa sensación mía, nos reunimos de una forma bastante extraña, pero extraña como deben ser la mayoría de las historias.

Yo tenía el propósito de armar una banda de rock más adelante (sin definiciones muy específicas en realidad), pero esperaba terminar algunas cosas que me tenían ocupado, como mi disco solista y otros proyectos. Esto lo comenté un par de veces con algunas personas y, en una salida a media semana para saciar la sed y “terapearnos” un rato con Rodrigo (Órdenes, guitarrista), nos encontramos con “Shure” (Lisera, bajista) en el bar. Fue un encuentro bien entretenido, y resultó que yo tenía canciones que necesitaban banda y Lisera tenía muchas canciones, algunas ya bien armadas, que necesitaban letrista y vocalista.

“Falta el frontman no más” creo que dijo, sin saber quién era yo y mi intención. Entonces, Rodrigo me pegó un codazo y nos instó a trabajar juntos. De pasaita se coló como guitarrista. Quedamos de vernos algún día, al menos con esa sensación me fui yo, pero ocurrió casi inmediatamente. Le pusieron ganas, incluido el “Gato” (Galleguillos, baterista), a quien no conocía. Nos juntamos a los pocos días con un par de instrumentos y esa noche terminamos, después de un par de horas, con 4 o 5 canciones y el nombre de la banda, nombre que tenía guardado hace varios años. No alcanzamos ni a escuchar otras propuestas.

Quizás sea por esto mismo que no sé aún cuales son nuestras influencias. Las canciones que hicimos ese día supongo. Todos tenemos muchos años tocando, aunque yo tuve un paréntesis considerable, y todos tenemos muchos años escuchando rock y, específicamente, con una historia ligada al punk y sus parientes cercanos. Eso haríamos, eso era lo que nos unía y por ahí nos embarcarmos entonces, al menos partimos de esta sonoridad. Como en el primer ensayo ya definimos 4 o 5 composiciones, fueron ellas las que guiaron nuestros pasos, y ya no necesitábamos ninguna influencia.

Después de un año ensayando ya conocemos nuestros gustos, estilos, dones y mañas. Claro que comentamos lo que escuchamos y hablamos del sonido que buscamos, pero nunca desde una o varias influencias concretas. Al menos no fue planteado desde esa forma. Nos gustan las bandas que les gustan a todas y todos los que les gusta el punk-rock, supongo.

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Caín es lo más parecido al concepto de “superbanda” que hemos visto en la región. Tus compañeros se asocian a nombres históricos del rock local, como son Rodrigo Órdenes (“Culebrón”, “Aplastando Hipocresía”), Álvaro Lisera (“Doctor Demencia”, Reprimidos”) y Miguel Galleguillos (“Doctor Demencia”). ¿Cómo se ha dado la dinámica grupal?, ¿Cómo ha sido el proceso creativo?

Trabajar en equipo es algo muy complejo. Todos los que estén obligados o dispuestos a tomar decisiones en equipo saben que muchas veces no es fácil. Considerando esto, desde la mirada de alguien que intenta construir siempre con equipos o comunidades horizontales, CAIN es un grupo que goza de buena salud. Por el momento dejamos que varias cosas se den naturalmente, conversamos, discutimos y solemos llegar a acuerdos, aunque alguno quede menos conforme. Esto pasa en lo musical y en lo organizacional. El tiempo no es mucho pues todos tienen más proyectos musicales, pero hemos sabido llevar eso también. Todos tienen experiencia y son excelentes músicos y además compositores, así que si sabemos avanzar, tener humildad, pensar en el bien común y tomar buenas decisiones, no desviaremos el camino… aunque no sé cuál es ese camino, pero en fin.

46486064_577539399372070_782687476786397184_nHace poco tiempo hicieron circular su primer sencillo por redes sociales, “Alto o disparo” y tuvieron un aplastante debut en La Serena junto a “BBS Paranoicos” ¿En qué están ahora?

Antes que nada, estamos agradeciendo la buena recepción de este tema. No me gusta llamarle “tema” a las canciones, pero se me sale siempre. Bueno, agradecemos que “Alto o disparo” les haya gustado y que nos lo digan. A mí en lo personal me ha traido situaciones y momentos agradables, como reencuentros y felicitaciones de algunas personas que fueron o son referentes de lo que haces, así que esto ya es bien gratificante. Claro que no siempre consideramos esta canción como un sencillo, de hecho aún no lo hacemos. En un principio queríamos hacer un demo y de pronto preferimos grabar una o dos canciones bien, a cambio de registrar 4 a 5 pero más a la ligera. Optamos por partir por la que salía mejor. Esa fue “Alto o disparo”.

Pero lo que nos tiene hoy ocupados es que este viernes 11 de enero vamos a tocar a Santiago. Esto también fue chistoso, o lindo no sé. A propósito, el otro día después de tocar con BBs, comenté que había estado lindo el concierto y a alguien que estaba ahí le pareció muy divertido, o raro, o ridículo quizás, que yo dijera “lindo”. No sé, como si un concierto de Punk no pudiera ser lindo…de hecho es de las cosas más lindas que hay. Sobretodo después de 20 años sin subirte a un escenario a “pankear”.

Bueno, te estaba contando lo del concierto. Resulta que nos propusimos tocar en conciertos con un mínimo de calidad de sonido y convocatoria. Esa es la idea, aunque si algún día no resulta, no nos deprimiremos. Entonces dijimos: “ojalá acá en la región teleoniemos a una banda potente” y resultó con BBs, lo que también agradecemos a la producción y a las bandas. En ese momento apareció nuestro agente secreto, “Polilla”, quien ofreció su experiencia y dedicación para ayudarnos. Cuando me preguntó con quién me gustaría tocar en la capital yo le dije “Punkora y Miguelitos”, y aquí estamos, a pocos días de este debut en la capital, este viernes 11, con estas dos pulentas bandas.

Otro proyectos:

Tenemos entendido que además sigues desarrollando tu proyecto solista. Te has presentado en ese formato en La Serena y Vicuña. ¿Cómo va aquello?

Si, así es, pero mira, yo tengo que provocar algunos cambios en mi vida para terminar muchas cosas que están listas, o casi. Una de esas es armar el set para presentarme en vivo como solista y de eso estoy muy cerca. El formato trío ya me tiene bastante tranquilo.

Tengo un disco prácticamente listo, falta algo de mezcla y estamos. Es un disco de esos que llaman “conceptual”, no sé, me di cuenta que tenía una línea estética, musical y bueno, conceptual o temática. Estoy tomando decisiones al respecto, y de verdad que está todo casi listo.

He trabajado en el proceso con gente muy buena como Pablo Herrera, (otro eso sí) y con Joe Saavedra como productor musical. Mientras, voy viendo el dar estos últimos pasos y ensayo para afinar lo de la banda soporte, con la que además tocamos algunos temas de “No Disc”.

Lo que sí ocurrirá muy pronto es que subiré otra canción que sigue a “Condena”, la primera que mostré hace un par de meses. Y cuando digo que el nuevo sencillo “la sigue”, es porque es la continuación, no narrativa, no literaria quizás, pero es la continuación de la anterior. Se llama: “Afuerino”.

Además del rock, siempre te has vinculado a distintas experiencias creativas, en el sentido amplio del término. ¿En qué te encuentras actualmente?

Bueno ¿Recuerdas que te decía lo de los cambios en mi vida? En eso estoy. Moviendo un poco las cosas para poder hacer bien todo lo que quiero hacer y todo lo que ya tengo hecho. Quiero pintar, armar mis collages, publicar lo ya escrito y terminar lo comenzado, lo de CAIN, etc. Tengo que hacer que todo eso alcance o ayude mucho a financiar la vida que me toca vivir. Quiero hacer todo, y además derrotar al capitalismo o presionarlo hasta que se suicide. También disfrutar de mi familia y amigas y amigos. Bueno, nunca sé en lo que voy a estar mañana, pero sé que eso es lo que siento, lo que me gusta o lo que funciona. Y disfrutándolo ojalá, que no te la gane la depresión, ni el odio. Hay que hacerlo con risas y abrazos, si no, supongo que no se puede.

En lo concreto quiero hacer al menos una exposición de mis collages, reeditar “Naira”, publicar una novela que está terminada y algo infantil también, quiero hacer alguna cosa bien sencilla para los niños. Simple como el punk.

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“Luchar cantando”

Tus creación siempre ha tenido un compromiso político y una posición frente a la realidad social. Hace poco tocaste “El origen de la violencia”, canción compuesta en tu ex banda “Los Miserables”, al cierre de un carnaval autogestionado, en medio del impacto por el asesinato de Camilo Catrillanca. ¿Desde dónde surge ese compromiso? Y ¿Cómo ves el Chile actual desde tu trinchera creativa?

Creo que la tendencia a no aceptar que esta forma de vida está fija, que es inamovible, me acompaña desde muy pequeño. Al menos desde los 13 años, y la he vivido de diferentes formas en mi vida.

Yo ingresé a “Los Miserables” desde esa convicción, yo ingresé a Los Miserables casi a militar, reemplazando una forma de lucha algo más rígida y dogmática, por cantar. Pero no fue automático, ocurrió después de un momento de harta desesperanza. Es loco, ahora que estoy hablando de esto me doy cuenta que “Los Miserables” me levantaron de bien abajo. Quizás me salvaron la vida. Yo vivía, pensaba y sentía de una forma bien grunge en ese momento, por decirlo de alguna forma. Sentía también la derrota que nos causó la llamada “transición a la democracia”. Me dolía el fracaso y ver lo que nos esperaba. Yo sabía, nosotros sabíamos, que en el fondo el cambio no era muy bueno, que no habría tanta violencia directa, pero si más esclavitud camuflada y aceptada por el esclavo. Que la transición era una repartija de torta y una articulación de fuerzas con intereses comunes. Bueno, en ese momento que ocurría lo que Evaristo, y los grupos llamados extremistas, habíamos previsto, yo estaba en el suelo. Luego se me presentó esta oportunidad de luchar cantando o algo así, cosa que aún me parece que es bien rara. Pero, si no me paso muchos rollos, si no me complico más la vida con vueltas que ya me dí, es lo mejor que me puede pasar. Sobretodo si de alguna forma sensata y constructiva puedes vivir haciendo eso. Y que conste que fue “la vida” la que puso esto en mi camino y mira ahora todo lo que ha significado. Bueno, la vida a través de los muchachos de la banda, a quienes siempre agradeceré la oportunidad de haber sido un “Miserable”.

Ahora, hoy, es algo diferente. No me siento luchando cuando compongo o canto, o cuando escribo, no en el momento de componer al menos, no en lo que se ha entendido por luchar históricamente. Creo que le canto más a los que me van a ir a escuchar que a los milicos o banqueros que en su puta vida van a  escuchar una canción de CAIN. O quizás si, cuando estemos sonando en todas las radios y dispositivos, pero adelantarían a la otra canción de todas formas. A mí solo se me ocurre que hay que seguir siendo valientes y frontales en denunciar los abusos del patriarcado y del capitalismo en general; y de las mineras, de los bancos, de las afps, del negocio de la medicina, de la corrupción. Pero al mismo tiempo hay que investigar y experimentar para crear lo nuevo.

Por otra parte, si no fortalecemos el tejido, digamos “popular”, si no potenciamos y embellecemos esa red comunitaria; si no aprendemos a organizarnos, a respetarnos, a llegar a acuerdos (y a cuerdos), y además querernos en el proceso. Si no podemos transformarnos a nosotros, se van a seguir fortaleciendo Los Reyes del Mundo hasta matar a los que necesiten aniquilar, como lo hacen en todo el mundo, todos los días a cada rato, con los dirigentes que se levantan contra el extractivismo o las luchas de los pueblos indígenas; o pulen las leyes que legalizan la esclavitud velada de gran parte de la población. Y también puede ser que ocurra un cataclismo y todo eso. Tan lejano no lo veo. El planeta lo estamos haciendo mierda, pero bueno, por mientras no seamos cómplices que eso ya puede ser bastante.

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¿Y son estos los temas que tocas con CAIN?

Si, más o menos. Como te decía, CAIN aún está en proceso de definición. Pero si pudiera buscar algunos elementos en común que nos permitan hablar de una propuesta lírica, creo que CAIN, como su mismo nombre indica, nos sugiere cuestionar lo que hemos aceptado como el bien y el mal, nos invita a cuestionar la cultura tan influenciada por los supuestos valores judeocristianos, el romanticismos comercial, la caridad como forma de relacionarnos con la clase, etc. CAIN es una invitación a apropiarnos del derecho a rebelarnos, a no aceptar que esto es lo normal, lo natural, porque no lo es. Esta educación no es normal, es carcelaria, la salud no es normal, porque no promeuve la sanación, sino el consumo de drogas legales, no es normal que las mujeres ganen menos aún, ni que tengan que andar con miedo por la calle, que desconfíen de los hombres que somos la otra mitad del planeta. No es normal que torturen a los indígenas, a sus culturas, porque eso es tortura, lo que hacen con el pueblo mapuche es torturarlo, los siguen, se paran afuera de sus casas, los hostigan permanentemente y eso que de cierta forma somos nosotros mismos. Que una minera se lleve el agua y ensucie el mar hasta la catástrofe tampoco es bueno ni normal por mucho supuesto “progreso” que traiga. A otro perro con ese hueso.

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Actualmente te encuentras vinculado a dos iniciativas, que exploran concretamente formas alternativas de construir comunidad y pensar “otro mundo posible”, como son la escuela “Vertiente” y el Centro Cultural “Casa Roja”. Cuéntanos ¿cómo llegaste ahí y de qué se tratan?

En primer lugar llegue “ahí”, que es como “aquí”, cuando nos vinimos a vivir a La Serena desde la montaña. De la cordillera al mar como decían, bueno, dicen, Los Jaivas. Como soy artista visual, me vinculé a la “Educación Libre” buscando pega como tallerista. Había leído bastante al respecto, algo así como “estudiado” de manera autodidacta sobre otras formas de educación. Tengo hijas e hijo y me interesaba el tema. Terminé, o más bien, empezé directamente como “tutor” en una de estas escuelas a cargo de los niños de entre 8 a 11 años en una localidad cercana a la ciudad. Fue una experiencia muy potente, muy envolvente. Ese si que es un compromiso y muy amplio y concreto. Continué en trabajos similares, hasta que con algunos amigos, “colegas Profes” (yo nunca fui profesor realmente), diseñamos y armamos el proyecto “Territorio Educativo Libre” con una agrupación que formamos para esto llamada “VERTIENTE”. Llevamos tres años de vida, y de una vida de harto trabajo, paciencia y empeño, pero es extraordinario poder constatar que las niñas, los niños y jóvenes no necesitan directrices cerradas, no necesitan autoridad para aprender y crecer, todo lo contrario, mientras más libres, mientras más “inquietos de espíritu” si existe algo como eso, puedan ser, personas más fuertes y despiertas serán. Bueno, al menos a eso se apunta con las prácticas comunitarias que se desarrollan ahí, con las tomas de decisiones colectivas de los niños y niñas. Si se logra mucho, o más, o menos, se irá viendo. Pero la comunidad que ahí convive lo experimenta así y me parece que eso ya bastante.

Lo de “CASAROJA” va en la misma línea, pero es básicamente un espacio, un lugar. Un tiempo y espacio donde generar el encuentro, ese del que hablaba antes. Donde sentarnos a matear y arreglar el mundo, o inventar un proyecto, aprender en talleres, compartir conversatorios, ensayar y esas cosas. Pero sobretodo, hacer todo eso con la voluntad puesta en preparar la tierra para que puedan cambiar las condiciones de desajuste, desigualdad y disconformidad.

Lo que ocurre con un espacio que intenta generar prácticas de organización sanas y levantar miradas críticas es también fascinante. Al menos ahora que me lo preguntas y lo observo como “de afuera”. Poder aportar al movimiento de transformación que propone el feminismo por ejemplo, transformación que a mí me parece tan fundamental, tan necesaria, ha sido uno de las buenas cosas que pasan por acá . Pero también queremos ayudarnos a salir adelante en otros aspectos, apoyarnos y crecer como mujeres y hombres con menor normalización de la aceptación de las injusticias, del dolor y de la falsa felicidad en que vivimos. Yo quiero ser feliz siempre y  no quiero conformarme con lo que me ofrecen. Las 8 horas de trabajo, los créditos y todo eso, y pasarla bien dos o tres semanas al año y luego volver al aguante, salvando apenas con la chela con los amigos o las amigas, la sonrisa del hijo o la hija, sus cariñitos de vez en cuando, y un par de “likes”.

No sé, yo no sé muy bien lo que tenemos que hacer en realidad, recurrentemente siento que nada es suficiente, pero mientras intento hacer siempre lo que puedo y lo que quiero

Fue muy raro transformarme en “El vocalista de los Miserables”

Participaste de “Los Miserables”, banda fundamental del punk rock nacional, en un momento trascendental de su historia. ¿Cómo llegaste a formar parte de la banda?, ¿Cuáles fueron los momentos más importantes de ese trayecto? Y ¿Qué significó esa experiencia para ti?

Yo conocí a los muchachos porque me pidieron ayudarlos con la carátula del “Sin Dios, ni Ley”. Nos hicimos amigos y  a los pocos meses me invitaron a cantar, pero como una especie de corista o mc. Ya lo estaban haciendo con Jaime y no sé por qué lo cambiaron por mí. Jaime me hizo mi primer tatuaje por ejemplo, y luego se transformó en hombre bala de un circo. Un futuro bastante más prometedor que el de músico punk. Aunque hace poco se sacó la mierda y creo que salió en la noticias y todo eso.

Después de otros pocos meses ya estaba al centro del escenario cantando la mitad de las canciones. Creo que en gran parte le dio seguridad a los muchachos mi convicción política o algo así, sumado esto a que en un asado me encontraron “afinaito”.

Mi pasada por “Los Miserables” la siento como un trayecto intenso pero bastante corto, así que muchas veces logro sintetizarlo como si todo hubiese sido una sola experiencia. Me gustaba viajar, me gustaba la adrenalina, la oxitocina o la “ina” que sea que se produce cuando subes al escenario. Mi primer concierto fue ante 5000 personas asi que ese placer se desarrolló bastante rápido. Es como si comenzaras tu camino en el carrete metiéndote ácidos a los 15 años, o como si a esa misma edad pierdes la virginidad con la profe o la vecina que a todos les gusta. No sé, tal vez son malos ejemplos, pero eso de compartir un espacio de tanta energía me gustó mucho y me hice dependiente. Después dejé esa droga eso sí. Aunque no es que crea que eso se relaciona con la cantidad de gente. En el debut de CAIN ya lo sentí otra vez.

Pero todo esto tenía su precio y para mi fue muy raro transformarme en “El vocalista de los Miserables”. Quizás le puse mucho color. Quizás Claudio tenía razón cuando me dijo que era “demasiado sensible” o algo así. Tal vez salvé mi vida y servía para otra guerra. Pero en síntesis, estar ahí fue una gran experiencia, y a pesar de ello nunca la extrañé ni me arrepentí de mi decisión de salir. Porque me salí por si acaso, nadie me echó, como he escuchado que dicen por ahí.

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En “Los Miserables” compusiste parte del cancionero popular chileno, tuviste canciones en altísima rotación radial y televisiva (“Progreso”) grabaste en España con el productor Marino Goñi (“La Polla Records”, “Kortatu”), etc. ¿Hay alguna anécdota que recuedes con especial cariño y puedas desclasificar para nosotr@s?

La mayoría de las anécdotas debería guardarlas para cuando me siente a escribir un librito, cosa que creo que haré pronto. No se, sabes? Partiendo por el principio puedo contarte que la primera banda de la cual fui más o menos fanático, la primera de la cual recorté fotos del diario y todo eso, fue “Los Violadores”. Y la primera canción que canté con los Miserables fue “Ultraviolento”. Cosas así me pasaban y pasan. El mismo hecho de ser parte de la banda fue una cosa muy extraña.

Yo le había comentado a un compañero con el que trabajábamos en “la movida política”, que quería y que debíamos descansar del trabajo más militante, que necesitábamos, políticamente hablando, generar espacios más convergentes y al mismo tiempo más cotidianos de encuentro y de lucha, “centros culturales, bandas como Los Miserables” así le dije. Al ratito ocurrió toda esta historia. Ahora por ejemplo recuerdo que jugamos a la pelota con Manu Chao, que pude escuchar como “El Macha” craneaba sus jugadas maestras antes de que todo ocurriera, conversé largamente con Evaristo de la Polla, no sé, hay historias, pero creo que puede ser un poco larga cada una. Yo puedo ser bastante bueno para hablar así que mejor esperamos. Aunque para lo opuesto también soy bueno.

A propósito de lo que sugieres, luego de eso, en medio de un alto punto de popularidad, pasaste de Santiago al Valle del Elqui (Alcohuaz), sacaste un disco solista y escribiste cuentos infantiles, llegando incluso a recibir un premio nacional. ¿Porqué tomaste esa decisión?, ¿Cómo fue ese proceso?

Ninguna de estas decisiones eran realmente decisiones. Solo ocurre. Ahora que me preguntas me doy cuenta. De cierta forma todo lo he diseñado y desde otro punto de vista no me doy cuenta como ocurre todo. De todas maneras entre mi retiro por los cerros y los libros y discos pasaron algunos años. Años de vivencias, silencios, experiencias también transformadores, familia, vida rural de riego y cosecha, aprendizajes varios, entre ellos algunos realmente transformadores y difíciles de explicar. Me empapé de esta nueva forma de vida tan austera, sencilla, tan libre, que intenté mantenerla en varios formatos. Pero también me adentré en algunas regiones que no conocía gracias a los sueños y la meditación por ejemplo.

¿Puedes hablarnos de eso? ¿Tuviste experiencias muy importantes en ese sentido?

Sí y no. Tuve experiencias significativas, pero resulta que me pasa que mientras más potente menos posible es explicarla. Esa es la lógica al parecer. En todo caso tengo el arte como medio de comunicación, así que, quien se acerque a lo que hago, algo podrá conocer de eso. Podría contarte como anécdota que soñé que caía un avión en Nueva York minutos antes de lo de las Torres Gemelas, por ejemplo.

Creo que lo fundamental de esta parte es expandir nuestras formas, ampliar nuestro alcance de posibilidades en todos los sentidos. Para mi aún sigue siendo esa, la vida rural, menos dependiente de la urbe, la vida que yo defino y elijo como “normal”. Estoy en esta ciudad de paso y así es como seguiré, me siento de “ni una parte”. Cuando te hablaba de las distintas formas que puede adoptar la necesidad del cambio, pensaba también en esta, en el retiro individualista, en el derecho a la renuncia, en el autoconocimiento. O al menos algo por el estilo.

Mis libros, por ejemplo, los escribo en gran parte desde ahí, desde la individualidad, para divertirme y divertir a otros. Y claro, intento que tengan contenido y solidez, porque esos son los libros que me gustan. Cuando escribo, no estoy siempre pensando en que cada poema o décima es una trinchera de lucha o algo por el estilo, pero, a pesar de ello, creo que lo son. Porque la conciencia, el humor, la solidaridad y creatividad  ya son enemigas de un sistema egoísta, competitivo y autodestructivo.

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Desde tu carrera has sido compañero de ruta de varias experiencias creativas, artísticas y musicales. ¿Cómo ves la escena actual?, ¿Con quiénes compartes actualmente?, ¿Qué nos puedes contar al respecto?

Estos últimos años he tenido la oportunidad de conocer y compartir, como productor y como colega, principalmente con la escena musical de la cuarta región. Esa es mi real experiencia con algo como una “escena”. De hecho, es una escena bastante frágil en varios aspectos, sobretodo los profesionales, esos que tienen que ver con lo que llaman gestión. Creo que si son fuertes en compañerismo y, muchos de ellas y ellos, en profesionalismo técnico. Tampoco es fácil, así que no soy nadie para juzgar los matices que adquiera este trabajo en cada banda. Y no creo que sea diferente en Santiago u otras regiones, en Santiago hay más gente y eso crea posibilidades, pero las proporciones son las mismas.

Es difícil vivir económicamente solo de la creación artística, de los derechos de autor y tocatas mientras el arte se entienda como una decoración, solo diversión o definitivamente como un estorbo. Se puede, algunos pueden, pero pucha, te aseguro que a ninguno le resultó ni resulta fácil. A Scaramelli nomás (risas).

En varios aspectos, yo viví casi como ermitaño, y uno de esos fue el musical. Me perdí una o dos generaciones. Cuando comencé este lento aterrizaje en la ciudad y en el mundo a través de Internet, fuí entendiendo lo que ocurría. Recién hace unas horas escuché canciones de “Los Miserables” de sus discos posteriores a mi participación por ejemplo. Hay bien buenos temas. Mejores los de ellos que los covers según mi opinión.

Podría contarte encuentros muy fortuitos con gente de la escena, mantengo un afecto inmenso por “Guachupé”, valoro mucho lo que han hecho “Los Fiskales” por ejemplo, he tenido la suerte de compartir con “Chinoy” o “Kaskivano” con quién he sostenido una amistad, pero realmente no soy parte de nada como una escena. Lo que si haría para cerrar este tema de la escena regional es recomendar a todos a oir a “Victor Gusano”. A estar atentos si viaja o si vienen ustedes por acá. A “Valentina Peralta” también, pero creo que ella se las busca sola y se hará escuchar. De todas maneras síganla. “Paisano” lo mismo. “Angelo Escobar” alegando un poco más pero también, tiene la solidez para pararse en cualquier escenario del mundo. También en el hip hop está el “Grafy” a quién no tengo el gusto de conocer. “Los Reprimidos” y “Doctor Demencia” pudieron o pueden también ocupar un lugar más protagónico en la escena punk por ejemplo. Porque a “CAIN” no lo siento ni veo como una banda regional.

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Pero todos sus integrantes viven en La Serena

Si, es verdad. Pero al parecer esto no significa mucho. Los muchachos son terriblemente serenenses, pero yo no. Y aunque la banda sea de los cuatro, gran parte del contenido artístico, del contenido en general se lo doy yo que no soy de ni un lado. Entones por una parte, las experiencias y miradas que sostienen a CAIN no son serenenses y por otra parte el diseño promocional, técnico y nuestras expectativas profesionales tampoco son las habituales de una banda que se asume como “emergente” y regional. De todas maneras agradezco una ciudad como ésta. Es piola, a veces hasta lo fomedad, pero es tranquila y tiene muchos kilómetros de playa además de buen clima, a pocas horas de Santiago.

Vamos llegando al término de esta entrevista. ¿Algo que quisieras agregar?

No sé. Volver a invitar para este Viernes 11 de enero al “Lemmy Bar”, a disfrutar de grandes bandas como Miguelitos y Punkora. Del resto creo que ya hablé bastante. Consejos no soy bueno para dar, pero les diría a las y los más jóvenes sobretodo, que no tengan muchos hijos, que si es posible no tengan. Usen ese tiempo y energía en inventar cosas mejores que las que hay, usen ese tiempo y energía en luchar para cambiar esta forma enferma de vivir dentro del neoliberalismo. Si ya tienes un hijo o una hija, cuídalos, no lo vayas a dejar a que lo críen en el Jardín Infantil o cualquier escuela de las habituales y conformarse con verlos acostarse, con cuea. Jueguen con ellos, mucho, que no vean tele ni usen mucho los aparatos. Si ya tienes varios hijos o hijas que eso no signifique tu esclavitud, siempre se puede ser feliz austeramente y organizarse con los cercanos para abaratar costos y cuidar a las pequeñas y los pequeños. Pero lo más importante al respecto es que sea como sea, esas criaturas nunca sean pacas ni pacos (risas)

Bueno Álvaro. Muchísimas gracias por tu tiempo. Espero que todo vaya bien con Caín, así como con todos los proyectos en los que estás involucrado.

Gracias a ustedes. Parte importante de la pelea es romper el cerco informativo, es permitir conocer la versión real y no la que venden los noticieros oficiales. Es levantar la crítica y darle contenido a los medios de comunicación y eso “Fuga de Tinta” lo hace y se agradece.

Bonus track:


Fotos:

-Ándre Álvarez & facebook Caín

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