Entrevista con Ernesto Lejderman Ávalos: “en Chile los familiares de las víctimas de derechos humanos no están en la agenda pública”. Parte 1

El 13 de abril pasado en Rancagua un grupo de ex presos políticos dio inicio a una huelga de hambre exigiendo gobierno mejoras en las medidas reparatorias implementadas por su condición de víctimas de la dictadura, desde entonces varias ciudades más se han sumado, sin encontrarse a la fecha una solución para este conflicto. Noticia que escasamente ha sido difundida por los medios tradicionales y hegemónicos de información de nuestro país.  

A fines del año 2014, estuvimos conversando con Ernesto Lejderman Ávalos, a 41 años del asesinato de sus padres en diciembre de 1973 por parte de una patrulla militar en las cercanías de Vicuña, sobre la situación actual de los derechos humanos tanto en Chile como Argentina y el escenario sociopolítico de hoy en Latinoamérica. Hoy nos vienen a la memoria las reflexiones de Ernesto, por ello publicamos esta entrevista de aquella época, pero que sin duda tienen una vigencia absoluta.  

Dado la amplitud de la entrevista, la compartimos en dos partes, siendo la primera de ella donde Ernesto reflexiona sobre los derechos humanos y la muerte de sus padres, para luego, en una segunda publicación, revisamos la desaparición de niños en dictadura y el contexto político, social y marginal de América Latina de hoy.

Ernesto: Primero que nada quiero agradecerlos a ustedes por dedicarles su tiempo a estos temas que no son prioridad en los grandes medios de comunicación, para nosotros familiares es una alegría que haya ciudadanos y organizaciones que dediquen tiempo a estas causas y muchas más.

Con respecto a qué me pareció lo sucedido a partir de la conmemoración de los 40 años, creo que el 2013 fue un año muy bueno, muy positivo en torno a memoria y verdad. Se comenzó a hablar del tema, mucha gente que no lo hablaba lo comenzó a hablar, los periodistas que hablaban de gobierno militar empezaron a entender que fue una dictadura militar y ya hablan de ello, los medios de derecha pudieron empezar a madurar y entender un poquito más y más que los medios, los periodistas fueron los que se sensibilizaron. A mí me hicieron muchas entrevistas en CNN, siendo que es un canal de televisión norteamericano, realmente estaban sensibilizados con el encuentro con Luis Emilio Cheyre (que se dio en el programa “El Informante” de TVN), fue el canal de comunicación que más le interesó, yo estaba sorprendido y contento de poder estar y dar mi opinión, mi visión y contar la historia de mi vida, lo que me había parecido este encuentro con Cheyre, entonces me parece que fue un año muy bueno en ese sentido.

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La entrevista con Cheyre que fue agosto de 2013, fue en simultáneo con una serie de televisión que se llamó “Imágenes Prohibidas” en Chilevisión. Ese programa también sensibilizó mucho. Creo además que ayudó muchísimo la movilización social que impulsaron los estudiantes en todo Chile, que se movilizaron y ganaron las calles, que lograron tener un capital político, un espacio político que se tradujo después en los diputados y diputadas que hoy representan al pueblo de Chile y en particular a los estudiantes. Entonces me parece que muchas situaciones se conjugaron para que Chile se empiece a abrir hacia los temas de derechos humanos, que haya sensibilidad. A mí me paraban en la calle porque me reconocían por haber estado en la tele días posteriores, y me pasa también ahora. A veces me dicen “yo soy de derecha pero con estos temas estoy de acuerdo con ustedes, contigo, con tu relato, con las víctimas, con los familiares y tiene que haber justicia”. No por ser de izquierda la gente es más sensible, sino también hay gente de derecha que está sensible con estos temas. Yo antes pensaba que éramos solo los de izquierda los que buscábamos justicia, pero de pronto hay gente de derecha que también está indignada con los crímenes de lesa humanidad, con las barbaridades que hizo el ejército de Chile acá.

Bueno eso paso el año 2013, el 2014 yo creo que fue muy distinto, yo lo viví un poco distinto. Si bien viajé dos veces este año (2014) a Chile lo percibí distinto, por lo que hablo con los compañeros y las compañeras es diferente al año pasado. Hubo una serie de atentados que lo único que lograron fueron el desánimo, el miedo, que la gente vuelva a tener miedo, el tema de la persecución, a qué organización se le atribuye y a cuál no. Todas las organizaciones de izquierda quedaron en duda, son sospechosos, entonces ¿qué nos generó estos atentados?: nos generó el miedo, nos generó retroceder en términos de recuperar la verdad y la memoria. Yo no acuso a nadie porque no tengo ninguna prueba, pero estoy seguro que después de lo que paso el año pasado a los militares, y cuando digo los militares no me refiero a todos sino a los que manejan inteligencia, y los sectores más conservadores de Chile, más ortodoxos, les vino como anillo al dedo esta situación o fueron los que las provocaron, una de dos. No lo puedo decir fehacientemente, pero fue una operación de inteligencia al estilo de las películas de la CIA en donde prepararon el terreno para que no vuelva a pasar lo que paso el año pasado y ¿qué más inmovilizador que un atentado? Todos nos paralizamos porque Chile ya vivió el terrorismo de Estado y Chile no quiere seguir viviendo este terrorismo. Entonces estos atentados la verdad es que, sea del grupo que sea, logró la parálisis y el miedo, y eso es justamente todo lo contrario de lo que queremos los familiares. Los familiares queremos vivir en paz, queremos justicia, queremos memoria.

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También creo que la derecha se alineó con los medios de comunicación. Yo por ejemplo, tenía pauteado cuatro entrevistas para el año 2014 y las cuatros fueron canceladas, nunca se confirmaron. El año 2013, el encuentro con Cheyre generó gran apoyo popular y una condena de la sociedad a Juan Emilio Cheyre, entonces yo esperé que lo cancelaran del Servel, pero no, lo confirmaron en su cargo en la Universidad Católica y la Cancillería de Chile lo acaba de nombrar este año, entonces Cheyre cada vez tiene más poder, cada vez gana más plata a costa del Estado, a costa de todos los chilenos. Eso me produce tristeza y preocupación, porque no se está teniendo en cuenta la voz de la ciudadanía, no se tiene en cuenta lo que busca el pueblo de Chile que es justicia, ya no somos más los familiares, sino que es el pueblo de Chile que está exigiendo justicia y lo que se está haciendo es ningunear esa demanda.

Hubo avances en la justicia el año pasado, yo no digo que esté todo mal, han existido avances en la justicia que son significativos, el mismo Consejo de Defensa del Estado cambió la directriz respecto a cómo defendía al Estado y no a las víctimas. Hoy en día tiene un poco de los dos, porque antes el Consejo de Defensa del Estado se oponía a las víctimas de terrorismo de Estado, ¿cómo era posible que un organismos del Estado se oponía al reclamo de justicia de los familiares? es algo totalmente incoherente. Pero hoy en Chile eso ya cambió un poco y me parece muy bueno, lo mismo los jueces de Chile que están revisando las condenas. Si bien siguen habiendo condenas muy bajas otras no son tan bajas. Además, está el “tema reparatorio” para las familias que hemos sufrido penurias, lo cual no sólo significa reparar el trauma, sino reparar padecimientos económicos. Digo como padecimos algunos, porque otros no pudieron más y se suicidaron, yo sé de muchos casos de hijos de desaparecidos que se quitaron la vida, otros viven en la miseria y otros están locos. O sea, lo que hemos padecido es muchísimo, yo creo que muchos tuvimos suerte y pudimos estar un poco mejor. En mi caso yo sobreviví, no viví, ya recién después de los 30 años pude empezar a asentarme, sobre todo desde lo psicológico, porque a mi económicamente me iba bien, podía vivir bien en términos económicos, pero no en términos de calidad de vida, de disfrutar la vida.

Entonces me parece que en estos 41 años hubo algunos avances y me parece positivo. Pero cuando hablamos de conocimiento de la sociedad, cuando hablamos de la reparación del Estado o de la sociedad, en eso dimos un paso atrás porque a los 40 años habíamos avanzado mucho en un reconocimiento social, a pesar de tener un gobierno de derecha, se habían dado pasos respecto a cómo los familiares están en la agenda pública en este país. Voy a dar un ejemplo, en la Argentina los familiares estamos en la primera fila, es decir, en cada acto la presidenta nos invita y estamos en la primera fila, lo mismo que los ministros, lo mismo que los empresarios. En Chile esto es distinto, los familiares siguen siendo esta gente odiosa que lo único que quieren es enriquecerse, que tenemos odio, sed de venganza y queremos dinero y nada más. Entonces esa estigmatización de la derecha y de los militares que han puesto en los grandes medios de comunicación esa idea, sigue pesando en los familiares. Me gustaría que se comience a reconocer mejor a los familiares, dijo a los familiares y también digo a los mapuches, y también a los más pobres y a todos los sectores sociales que más han sufrido en estos 30 – 40 años por una imposición de un ejército de Chile que ha gobernado y ha asesinado, torturado, marginado.

Nosotros tenemos 10 argentinos asesinados en Chile de los cuales solamente se llevó a fin el caso Lejderman-Ávalos con dos años de prisión a nada más que 3 militares de los 20 involucrados que habían, y a los militares de más bajo rango. Está el caso de Beatriz Elena Díaz Agüero, en el que hubo algunos militares presos a 10 años, por lo menos son 10 años de prisión, y también la familia recibió una reparación mínima, pero al menos la recibió. Ahora respecto de los otros 8 no hay ningún tipo de avance ni de reconocimiento. Por ejemplo, en el caso de Leonardo Hernichsen, es el caso de un camarógrafo argentino-sueco que filmaba cuando los militares dieron el intento de golpe de estado en junio del 73’. Cuando un militar le dispara la cámara, es una imagen que dio vuelta al mundo, todas las universidades de periodismo y todos los camarógrafos estudian ese material documental y aun así un crimen tan masivo, tan conocido, no tuvo justicia y quedó en la impunidad. Todo porque el Estado de Chile argumenta que fue antes de la dictadura, entonces no cuadra en términos del período de la dictadura, no es un crimen de lesa humanidad porque fue antes, puede ser que técnicamente haya sido antes de la dictadura, pero en términos reales fue parte del aparato estatal que mató a una víctima. Habrá sido dos meses antes, pero fue parte del mismo sector, el mismo contexto político y no sólo mataron a Leonardo Hernichsen sino a otros más, entonces a nosotros nos parece muy injusto que el Estado de Chile esté atado a tecnicismos y no tenga la voluntad política de avanzar y esclarecer estos crímenes. El caso de Leonardo Hernichsen no es reconocido como crimen de lesa humanidad, la familia no fue reparada en nada, ni siquiera la mínima pensión que se le da a los familiares, y como no es reconocido como crimen de lesa humanidad se aplicó la prescripción y no se puede reabrir, entonces la familia no tuvo otra opción que recurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y está a la espera de ser tratada.

El caso de Miguel Ángel Lacorte y Teodoro Konobakrul, dos jóvenes miristas que resistieron en la fábrica de Indumet, fueron detenidos y conducidos al Estadio Nacional, presentamos la querella en el 2006, no hay ningún tipo de respuesta ni de novedad, la causa está paralizada. En el caso de Benjamín Garzón Morillo, un camionero argentino detenido y asesinado en octubre del 73, el juez hace un par de años planteó que es un crimen policial porque no se comprobó que tenga militancia política, pero nosotros planteamos que en esa fecha se estaban matando militantes y ciudadanos y es un crimen de Terrorismo de Estado porque los mataron los militares, caso que también está en el informe Rettig, donde se plantea como terrorismo de Estado y la causa hoy está prescrita porque se trató de un crimen policial. En el caso de Miguel Ángel Lacorte, no habían antecedentes, hace un año y medio atrás se dieron nuevos antecedentes, nuevos testimonios y todavía no sabemos nada, la viuda plantea que los años pasan y a este paso tan lentos me voy a morir yo, se van a morir los militares y no va a pasar nada, entonces cómo puede ser que aparecen las pruebas, aparecen los testigos y la justicia no hace nada.

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En el caso Lejderman-Ávalos hubo un juicio, una condena, por lo menos en el tema de verdad se llegó a determinar qué pasó, pero en temas de justicia hubo cinco años de pena que se convirtieron en dos y, como decía, de los 20 militares se condenaron solamente a tres. Hay otros militares que fueron acusados con nombre y apellidos, identificados por otros militares que se presentaron a la justicia también, pero que nunca fueron llamados a declarar, ¿por qué?, porque tenían altos cargos. Nosotros hemos hecho una “funa” en el año 2002 con “Hijos Chile”, hicimos una denuncia en Argentina, en Chile, México y otros países del mundo, ¿qué paso?, nada. Es decir, la justicia siguió su camino de no involucrar militares de más alto rango, el mismo Cheyre que después que fue llamado a declarar, declaró que no sabía nada, hizo un defensa férrea de su comandante Ariosto Lapostol, el cual hace poquito fue procesado. No nos olvidemos que Cheyre era ayudante principal de Ariosto Lapostol, Cheyre lo defendió diciendo que no le consta que en el regimiento Arica haya un caso de detenidos desaparecidos y que se hayan violados los derechos humanos cuando sabemos que hubo más de 5 mil detenidos, torturados políticos y algunos de ellos asesinados. Yo conozco a personas que fueron detenidas y muy torturadas, y Cheyre no era el más bueno de los de ahí, no era el que defendía a los presos, ni un abogado de derechos humanos ni nada por ahí.

FDT: Durante la coyuntura de los 40 años, estuvimos republicando algunos artículos de un colaborador que participa con nosotros, Arnaldo Pérez Guerra, quien público cuando Cheyre fue nombrado Comandante Jefe del Ejército y existen relatos de muchas personas que lo indican como responsable directo de golpizas, torturas, violaciones de derechos humanos abiertamente, entonces, a tú entender, ¿Cuál es el análisis que haces de la responsabilidad de Cheyre en lo que sucedió acá en el regimiento Arica y respecto a lo ocurrido en esta zona en cuanto a la violación de derechos humanos? 

Ernesto: Yo creo que quienes deben responsabilizar las conductas de ellos son los jueces, nosotros lo que podemos hacer es denunciar lo que conocemos, pero los que deben juzgar y condenar son los jueces, a mi me parece que hay elementos suficientes como para que los jueces investiguen y procesen. No puedo determinar qué pena le corresponde a quién, pero si estoy seguro que hay elementos de sobra para poder procesar e investigar el accionar de Emilio Cheyre que era el número dos en un regimiento que torturó y mató. Cosa que a mí me consta porque conocí a muchas personas siguiendo la investigación de mis padres, cómo las víctimas lo señalaban como uno de los que los golpeó, los torturó, otros lo han señalado como autor de algunos crímenes, eso yo creo que lo tiene que investigar la justicia. Ahora a mí, con tantos antecedentes con tantos testimonios, por un lado me sorprende se le siga manteniendo en muchos cargos y se le siga dando cargos en la Cancillería chilena, pero por otro lado, sé que Cheyre tiene mucho poder, lo dije cuando estuve con él, y sé que los militares tienen muchos o más poder que la presidenta de Chile. Esa es una realidad que no podemos dejar de tener en cuenta, manejan mucho poder fáctico, los departamentos de inteligencia, tienen vínculos con muchas empresas, ellos tienen una porción muy grande de la empresa de Codelco, la empresa del cobre de Chile, que en este sistema económico liberal si tienes muchos dinero tienes muchos poder. Por eso los pobres no tenemos poder, entonces a mí me parece que justamente tiene que haber un cambio, la gente lo está pidiendo, los políticos aún no interpretan esa solicitud, ese pedido, aún no lo toman como urgente. Me parece que es urgente un cambio en Chile y que estas situaciones injustas cambien, que los familiares no sigamos viviendo estas penurias y los “Cheyres” tengan juicio y castigo, por decirlo de alguna manera, los militares poderosos que siguen tendiendo todos los beneficios (muchos de ellos cobran doble pensión, una por militar y otra por haber combatido a los terroristas).

FDT: Recién nos mencionabas que en el caso de tus padres, si bien las condenas de algunos militares eran de cinco años de prisión, se redujeron a dos años de prisión efectiva. Quisiéramos saber en qué situación se encuentra el proceso judicial.

Ernesto: Bueno en el 2009 finalizó el juicio, ese mismo año me presenté con mi abogado argentino Tomás Ojeda, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para plantearle al Estado chileno una situación muy injusta. La Comisión llamó al Estado de Chile, nos llamó a nosotros y hubo una serie de reuniones y este año hubo otra reunión, se ofició al Estado planteando el detalle lo que señalamos exactamente y ahora el Estado tiene que evaluar, tiene que responder. Lo bueno es que en estos momentos el programa de derechos humanos me invitó a Chile donde se hará un acto sobre la entrega del informe anual de derechos humanos en el Palacio de La Moneda. Así mismo, el Ministerio de Bienes Nacionales me convoco acá en La Serena, en el mismo valle a un homenaje a mi mamá y mi papá, lo cual es significativo, es positivo. Entonces yo me hago la idea y supongo que el Estado de Chile tiene algún interés de llegar a un acuerdo de mejorar la investigación y revisar el rechazo que tuvo por medio del Consejo de Defensa del Estado de reconocer el crimen como violación de lesa humanidad de la familia. A mí me parece que va haber un análisis del Gobierno de Chile, que se plantee una propuesta para reabrir el caso y dar una vía de solución.

FDT: Cuando sucede el crimen de tus padres tú tenías dos años y medio, a través del trabajo de la Coordinadora por la Memoria y los Derechos Humanos de La Serena y Coquimbo, estuvimos relevando otros hechos como el asesinato de los niños de Guayacan y otros casos de niños y niñas violentados en dictadura, a tu juicio, ¿Cuál es la relación que haces entre la dictadura y la niñez, esta niñez que también fue víctimas de la violación de derechos humanos y que a veces es invisibilizada en el marco general cuando se habla de las consecuencias de la dictadura?

Ernesto: Yo creo que es terrible, porque la crueldad se ve muy clara cuando hay niños de por medio. En el caso mío a mi me preguntan mucho, porque yo tenía dos años y medios cuando tuve que ser testigo de cómo mataban a mis padres, entonces eso es terrible, lo mismo que los niños de Guayacán y una docena más en todo Chile, y muchísimos, muchísimos más que vieron como mataban a sus padres, como torturaban a su mamá, a su papá, entonces los niños fuimos víctimas y testigos de apremios ilegales de nuestros familiares, entonces esa crueldad fue terrible, crueldad más grande no hay, y yo creo que por eso es invisible porque justamente a los sectores responsables no les conviene que estos casos se sepan, por eso es tan difícil de promover en los medios, esto los medios de comunicación no lo planteamos tanto, el único medio que me parece planteo algo es el CNN, hicieron un reportaje especial con los niños, a mi me parece que esa es la razón por la cual esta invisibilizado y no se sabe mucho, igual me parece que el mismo Cheyre está implicado en varios casos, en el caso de los niños de Guayacán.

FDT: Volviendo en la historia Ernesto, tu padre tenía una militancia activa durante y antes del golpe de estado, a partir de ello, ¿Cómo ves tú esta lógica de él siendo argentino estaba luchando acá en Chile por una causa que podría ser en distintos lugares o bien en Argentina misma?

Ernesto: Bueno, yo no lo conocí en su ideología, en su militancia, en su conciencia porque yo era muy niño, no pude comprender y analizar eso, pero a la distancia y conociendo a muchos compañeros que militan y que conocen historias del Che Guevara, de José de San Martín que vino a liberar a Chile también, entonces a mi me parece que si uno tienen una idea no importa en qué país viva, lo que importa es que uno sea consecuente con su idea, yo soy chileno y estoy militando políticamente en una población en Argentina, no necesito venir a Chile para militar o pelear por los pobres, lo puedo hacer donde vivo, no es una condición de militar políticamente de donde uno es. En el caso de mi padre que era argentino, él se va de la Argentina justamente por la represión que se vivía en ese momento allí, en un momento lo invitan a la universidad a dar una charlas sobre el Che Guevara, él era guevarista, él era su referente y bueno toman presos a varios compañeros, entre ellos a él, también lo van a ver a la casa, lo investigan, entonces él siendo muy joven decide irse de Argentina, a pesar de haber estudiado cuatro años la carrera de abogacía y emprende una recorrida por toda Sudamérica y Centroamérica hasta que llega a México, ahí conoce a mi mamá, están juntos, mi madre queda embarazada y ahí viajan a Chile, porqué Chile, por el proceso muy interesante que estaba viviendo, el camino pacífico y por la democracia hacia el socialismo, entonces esa es la razón por la cual llega a Chile y comienza a militar, él estaba en el norte, en Vicuña justamente asesorando al gobernador Matamala que era del MAP, además trabajaba en una fábrica de muebles y asesoraba al gobernador y bueno cuando viene el golpe se ocultan en distintas casa, hasta que optan por irse a unas minas abandonadas y luego a unas cuevas donde los encuentra la patrulla de los militares, pero yo creo eso, uno no necesita de un país para militar ahí sino puede militar en cualquier lugar, donde uno viva y según los ideales de uno.

La entrevista continua en una segunda publicación…. 

 

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