Violencia político-sexual: Lanzan 2° Reporte de violencias a cuerpxs disidentes sexuales

Hablamos con Iris «Toli» Hernández, activista lesbofeminista antirracista descolonial, a propósito del lanzamiento del 2° reporte de violencias sexuales a cuerpos disidentes durante el estado de emergencia del gobierno de Sebastián Piñera. Reporte construido en base a distintos testimonios de personas que han sufrido violencias de diverso tipo por parte de agentes del Estado.

Si pudieses contarnos quien eres Toli, a que te dedicas y de donde nace la idea de hacer este informe junto a varias personas individuales y agrupaciones
Soy activista lesbofeminista antirracista descolonial, una designación un poco larga, pero de la cual destaco que reconoce en la materialidad de las historias de las disidencias sexuales el estado de emergencia permanente al que nos ha sometido el orden dominante. Con estas certezas enfrentamos la Insurrección que se levantó el 18 de octubre, pues sabemos que en las crisis los cuerpxs que son más perjudicadxs son lxs mismxs de siempre: lxs pobres, las mujeres, lxs racializadxs, lxs populares, lxs migrantes y, por cierto, las personas disidentes sexuales. Durante la dictadura de Pinochet la violencia a disidencias sexuales existió, sin embargo, no hicieron parte de los registros, negándose así que los procesos de reparación y justicia considerarán esta variable. Lo que señalo, se unió a que desde el inicio de la Insurrección de inmediato llegaron noticias del Odio policial. Basta pensar en la violación y tortura del joven gay Josué Maureira, que fue un dato material de lo que se desarrollaría y que, vale destacar, nos instó a comprometernos con el desarrollo de este trabajo.

¿Que entendemos como disidencias y la interseccionalidad?
En términos generales las disidencias se comprenden como unxs sujetxs, comunidades, prácticas culturales que no se alinean con las normas sociales dominantes. En el caso de las disidencias sexuales, por lo general, esto se asocia a la norma impuesta por el régimen político heterosexual, sin embargo, creemos que existen algunos límites en el uso de ese concepto. Esto, porque tiende a centrarse solo en la sexualidad, es decir, hablar del régimen político de la heterosexualidad alude a una lucha que solo cabría a lesbianas, trans, gays, no binaries. Nosotrxs, no solo nosotrxs, queremos movernos de allí, porque un régimen es amplio, y afecta todas las relaciones sociales que establecemos las personas. Sí, éste régimen apunta a la sexualidad o así se ha traducido, pero no podemos dejar de pensar esa sexualidad en relación con la raza, la clase, el género que co-constituyen las experiencias de violencia de los cuerpos y es que no somos mujeres por arriba, lesbianas por abajo, pobres a la izquierda, no?. En nuestros cuerpos se cruzan estas violencias. En este punto, me conecto con la nación heterosexual -concepto que ocupo desde Ochy Curiel- pues para el cuerpo aparentemente colectivo de la nación también aplica lo anterior.

Es en la nación y en la imaginería que imponen los grupos dominantes en donde prevalecen violencias que se entrecruzan estratégicamente y el estado lo sabe mejor de lo que creemos. Así, su operación es de dar a unxs y quitar a otrxs, en función de la adhesión o no que tienen con sus proyectos. Esto da para mucho, pero yo destaco que así se han mantenido privilegios y diferencias que nos inscriben en una sociedad muy diversa y compleja respecto de cómo experimentamos las violencias y las formas en que las resistimos.

En el Reporte no hablamos precisamente de interseccionalidad, pues sigue siendo un reporte que se centra en la sexualidad, pero no nos desconectamos de la influencia de las otras variables, pues no queremos que la importancia solo radique, reitero, en la sexualidad y con ello se borre el cruce de violencias que menciono De allí que establezcamos diferencias, ya que no todas las personas lesbianas, gays, trans, no binaries, son iguales y por lo mismo la experiencia de violencia sexual también se manifiesta de modo diferente. Creo que esas diferencias hay que hacerlas notar para que los procesos de reparación y justicia no nos homogenicen y tampoco se entramen con una idea de violencia en sí misma que borra la relación y que por lo mismo no entiende que para que una persona hétero tenga unxs privilegios, se requiere que una persona disidente sexual no los tenga. Lo indicado, se amplía cuando pensamos en el continente latinoamericano, ¿no llama la atención que habiendo sido objeto de un profundo proceso de racialización, esto no sean tan expuesto en los análisis? Con esto advierto, que en las relaciones, en nuestras propias relaciones entre sujetxs inferiorizadxs hay algunxs que tienen más privilegios que otrxs y que eso, para conectarme con la interseccionalidad por la cual me preguntas, es importante, porque no todos los marcadores de diferencia pesan lo mismo. No es que lancemos la oración tan de moda de la clase, raza, sexualidad género cómo si todas tuvieran el mismo valor o como si fuese un ejercicio de suma. Creemos que hay que estar alertas a esas diferencias y de una u otra forma las mencionamos, aunque como reitero, no hubo un ejercicio interseccional denodado.

Josué Maureira fue abusado sexualmente por carabineros en una comisaría de Chile.

¿En el informe ustedes hacen la distinción entre los conceptos crímenes y discurso de odio, de que trata?
Esta es una conceptualización que surge con base en el análisis de la violencia que se perpetra a grupos específicos de la nación o los grupos que no importan. De una u otra forma han levantado ciertos criterios de protección que los distinguen como grupos objetivos del odio. En ese marco se han levantado ciertas características que nos permiten distinguirlos, como por ejemplo, que afectan a estos grupos objetivos, entre lxs cuales se cuentan lxs disidentes sexuales; que cumplen una función simbólica de ejemplificación social, es decir, que a través de ellos se pretende que no solo la persona violentada cambie su conducta , sino todo el grupo del cual hace parte. También que son cometidos, por lo general, por grupos de personas y que las personas violentadas o quienes les acompañan perciben que la violencia se produjo por una característica particular -raza, género, sexualidad- que los define. Discursos y crímenes se interconectan, pues existe una incitación al odio que se transforma en crimen y que se da la mayoría de las veces conjuntamente cuando la violencia se materializa físicamente. Quisimos introducirnos en lo indicado, porque creemos que allí hay cuestiones que mirar, que nos educan. Por ejemplo, se tiende a ver el discurso de odio como una violencia de menor intensidad y esto que ha estado en la base de casos que no se denuncian, porque “no, no es nada, a otra gente la golpearon, etc” inhibe que se establezca la relación entre ambos y se debiliten, por ejemplo, las sanciones a instancias que permanentemente incitan al odio. Basta pensar en el trato de odio que se le ha dado a migrantes haitianos en contexto COVID, lo que circula libremente por medios de comunicación masiva, porque ni idea tienen o más bien les conviene omitir cómo sus discursos, imágenes, el abordaje de las noticias incitan al odio. Desde esta perspectiva el discurso es de suma importancia, pero como digo, no la tenido.

Esto último me conecta también con que ponerlo en juego favoreció una reflexión en torno a todo lo que ya he comentado, pues no se trata solo de sanciones o del carácter punitivo de la ley, sino, de transformaciones que nos pongan en juego respecto de cómo estamos pensando las transformaciones sociales. Me explico, en una marcha insurreccional agredieron a personas travestis, para nosotrxs esto pone en jaque el proyecto que habita en la Dignidad, pues vuelven a reproducir la trama de violencia que ha afectado a estxs cuerpos y que bajo lo dicho y reiterando no solo no le importan a la nación, sino que no le importan al propio proyecto transformador y así no sirve. En estos hechos se observa que el Odio es parte de las relaciones sociales que hemos construido, más de lo que estamos dispuestos a admitir y eso es un problema , porque la apelación a la democracia, tan recurrente, inhibe que quienes se asumen como democráticos o como personas que luchan por la democracia acepten que pueden ser lesbotranshomofóbicos, lo que se vuelve a conectar con la clase, la raza, el género, todo eso al mismo tiempo. Piensa tú en una persona trans de la comunidad migrante haitiana que mencioné.

En el reporte se pone en cuestionamiento no solo a la policía sino a todo el aparato estatal, incluido el poder judicial. Cuál crees que debe ser el rol del Estado en este ejercicio de diferentes grados de violencia
Qué buena pregunta, porque se conecta con uno de los sentidos del reporte. Nosotros hacemos varias reflexiones en torno al derecho, a la relación conflictiva entre estado/capitalismo/Comunidad y escribimos Comunidad con mayúscula, porque es esta Comunidad la que debe mandatar al Estado. Entonces no nos planteamos derechamente sobre lo que éste debe hacer o no, sino que destacamos algunos puntos que nos lleven a construir esas demandas considerando varias de las cuestiones que se desprenden de lo que he señalado. Ahí está la importancia de construir una fuerza contrahegemónica respecto de la hegemonía que el estado defiende y eso es vital, pues cómo seguir apelando a sus formas de orden, si éstas son las que levantaron la Insurrección en nuestro país. Entonces la apelación no es al estado, sino a construir preocupaciones comunes, a mirarnos en el cruce, a otorgar importancia a los territorios y en definitiva y entre otros, a ampliar la imaginación política para no seguir bajo lógicas que ordenen la insurrección, siempre bajo tópicos dominantes, sino concentrarnos en cómo insurreccionar ese orden que es el que ha provocado toda la violencia que hemos vivido en Chile desde el 18 de octubre y desde antes.

Karen Ulloa detenida por carabineros el 21 de Noviembre de 2019 en Concepción y que se encuentra actualmente con prisión domiciliaria

Se habla de la paradoja de ser “víctima” nos podrías contar en que consiste
Quisimos poner esta noción en juego, porque nos parece peligrosa. Esto, porque tiende a fijar a las personas que son víctimas en el lugar del daño. Esto faculta que dicha víctima debe ser rescatada, salvada por otrx que no es víctima, reactualizando jerarquías y ocultando el valor de las resistencias que las personas agredidas llevan a cabo. Para nosotrxs la resistencia es lo que está por sobre todo. Si bien no negamos que en términos restringidos las personas efectivamente se perciban y/o sean percibidas como víctimas, lo que relevamos o intentamos hacer es relevar su poder. Por cierto que las violencias conllevan reparación y justicia, pero eso se realiza por el acto de resistencia que moviliza la denuncia. Esto, también pone en juego, por ejemplo, el tipo de acompañamiento terapéutico que se realice, pues nos preguntamos ¿les tratamos como víctimas, con el imaginario que organiza esta noción o como actuantes polítcxs?. Allí es bello, por ejemplo la perspectiva feminista que desarrollan compañeras como Victoria Aldunate o las compañeras de la Casa Mundanas que rompen, así creo, con los límites de sujetxs que solo son entendidos desde el daño para fortalecer sus actuancias políticas críticas ante el mundo. Otra cuestión al respecto es que la noción de víctima también apela a una identidad y ésto abre puerta a fragmentaciones y con ellos a víctimas que son más o menos importantes. Si consideramos, por ejemplo, la violencia a una lesbiana de clase media femenina, ésta en el debate de la ley puede tener más importancia que la que afecta a una lesbiana pobre masculina, sacándole del horizonte y reforzando la idea de una sujeta política lesbiana universal. Basta pensar en el trato del caso de Karen Atala hace mucho más de 10 años atrás y el de Nicole Saavedra. Cuestiones cómo éstas tratamos de poner en juego para no reproducir las restricciones del derecho que es una cuestión que esta presente en varios apartados.

Finalmente nos gustaría unas palabras de invitación a nuestrxs lectores a revisar el informe
Revisar este informe intenta no solo que las disidencias sexuales se sigan levantando contra la violencia de un modelo inhumano, sino que junto a quien lee, a todxs lxs que lean seamos capaces en cada territorio de levantar un proyecto de transformación radical. Dicho proyecto va a las causas y asume que así como somos solución a los problemas, también somos el problema cuando no vemos cómo nuestras creencias muy conectadas con las imágenes impuestas desde la colonia, ayudan a perpetuar la violencia sobre unos grupos, reactualizando con ello que en este planeta solo algunas formas de ser y estar sean validadas. Es un Reporte que le conectará con parte de nuestra historia, pues en las disidencias sexuales también leemos la historia héterosexual de la nación y también con algunas reflexiones que movilizan a más de uno de los movimientos políticos latinoamericanos.

Si desea descargar el reporte completo en PDF el siguiente link: https://drive.google.com/file/d/1kQPVqBb99YWv21bgKrYv8tgcFojECqFx/view

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