“Vuestros nombres, Valientes Soldados”: Una lectura al Día de las Glorias del Ejército.

En el día de las “glorias del ejército” los dejamos con una reflexión que invita a pensar el rol de las Fuerzas Armadas en el Chile Actual. La vigencia de “La Escuela de las Américas” en la formación de militares chilenos, el “Fuerte Aguayo” como base estadounidense en Concón y la responsabilidad de Juan Emilio Cheyre, son botones de muestra que tensionan el hermetismo impenetrable respecto a su formación y un nulo control ciudadano sobre su proceder.

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Recuerdo que desde pequeños nos enseñaban que se había extraído la tercera estrofa del Himno Nacional que se cantaba en los actos de las escuelas ya que era interpretada como un gesto de apoyo a la dictadura. Decían que la Junta Militar habría incorporado esos versos como mandato de legitimación de su nuevo orden tras el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular. Asimismo, nos relataban como un hito que, apenas asumido Patricio Aylwin, se volviera a la tradición republicana, reinstaurando como oficial la tradicional “quinta estrofa”, la del “Puro Chile es tu cielo azulado…”. De allí que “Vuestros nombres, valientes soldados…”, pasó a ser un emblema del legado Pinochetista.

Para quienes crecimos entre dictadura y democracia, este tipo de explicaciones propias del “relato de la transición” siempre generaron ruido, dado que Pinochet seguía siendo “Comandante en Jefe del Ejército” y luego “Senador Designado”, avalado por una Constitución que él mismo impuso por medio del terror. O sea, lo seguíamos viendo en la tele y en los diarios como protagonista de la vida política y social del país.

¿Significó algún cambio sustantivo en la relación Estado- Ejército el haber sacado la tercera estrofa?, ¿Cuál es el poder que actualmente mantienen los militares en nuestro país y cuáles son los intereses que los mueven?, ¿Ha existido algún cambio respecto a  herencia dictatorial en cuanto a su identidad militar? Estas son preguntas necesarias, particularmente en un día donde se ponen sobre la mesa las llamadas “Glorias del Ejercito”. Sin embargo, al revisar algunos antecedentes sobre la influencia en Chile de la “Escuela de las Américas”, El “Fuerte Aguayo” en Concón y los acontecimientos en torno a la figura de Cheyre al conmemorarse los 44 años desde el inicio de la dictadura, nos mantienen en una posición pesimista al respecto.

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“Escuela de las Américas”

La “Escuela de las Américas”¹, operada por Estados Unidos, fue fundada en 1946 en Panamá con el objetivo de entrenar a soldados latinoamericanos en contrainsurgencia y aniquilación de movimientos revolucionarios en nuestro continente. Más de 77.000 graduados han sido protagonistas de las historias más infames y dolorosas de la memoria reciente en países como Guatemala, Argentina, Perú, Uruguay, Nicaragua, El Salvador, México, Honduras, etc. En Chile se cuentan entre sus “estudiantes modelo” a cientos de militares, incluyendo a la mayoría de los agentes de la DINA y su plana mayor, entre los que destacan Armando Fernández Larios, Eduardo Iturriaga Neumann, Miguel Krassnoff, Fernando Lauriani, Odlanier Mena, etc. Resulta esclarecedor revisar sus manuales, revelados recién en 1996, donde se promueve abiertamente la doctrina del enemigo interno, la legitimación del “Golpe de Estado” como potestad del Ejército, la tortura, el chantaje y la extorsión como forma de asegurar los intereses geopolíticos de Estados Unidos en nuestra zona. Actualmente, y frente a la enorme presión internacional, la Escuela de las Américas debió ser rebautizada como Instituto de Cooperación y Seguridad de Hemisferio Occidental (WHINSEC) y, a pesar de seguir funcionando hasta hoy, muchos países han decidido no seguir enviando militares, como Argentina, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Ecuador y Nicaragua. Sin embargo el WHINSEC sigue recibiendo alrededor de 1400 estudiantes al año, y Chile aporta con un promedio de 100 militares de distintas ramas del ejército. En noviembre del 2016, por alrededor de 580 millones de pesos, Chile envió a un grupo de alumnos de la Escuela Militar, compuesto por 185 subalféreces, con dos capitanes y 3 tenientes –además de tres estudiantes de la Escuela Naval, Escuela de Aviación y de la Escuela de Carabineros respectivamente.

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Fuerte Aguayo- Regimiento Muller

En Febrero del 2015, la herencia de nuestro mundo militar salió a la luz cuando se difunde la noticia de que Brian Cameron, funcionario de la Armada Estadounidense y parte de la dotación del Regimiento Muller, subió al piso 17 del edificio GEOMAR y golpeó al niño chileno de 11 años, Jesús Herrera Muñoz, irrumpiendo violentamente en su departamento y amenazando a sus padres, con la excusa de haber sido apuntado con un puntero láser desde el balcón de su departamento. El terror de la familia y la inmudidad diplomática del militar, reflotaron públicamente la vigencia de la crítica de grupos antimilitaristas, dado que Cameron se encontraba en Chile como funcionario de intercambio al interior del cuestionado Fuerte Aguayo en Concón. El Fuerte Aguayo², inaugurado en Abril del 2012, se declara como un centro de entrenamiento de tropas para la paz y estabilidad civil en zonas urbanas (léase en sentido Orwelliano: “Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza”) . Fue construido con dineros “donados” por el “Comando Sur” de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. En sus recintos aparecen entrenando a Fuerzas Especiales de Carabineros, bajo la tutela norteamericana, en ejercicios donde sus efectivos enfrentan a jóvenes con pañoletas palestinas y capuchas.

Año a año, organizaciones sociales se acercan a protestar por lo que consideran una base militar estadounidense en suelo nacional, develando el rol de Estados Unidos en la desestabilización de Chile durante la Unidad Popular y su actual labor en la instrucción de quienes reprimen directamente al movimiento social (estudiantes, trabajadore/as, pueblo mapuche, ambientalistas, etc.), adoctrinando a Fuerzas Especiales a través de la deshumanización de sus integrantes y la “doctrina del enemigo interno”.

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Cheyre

Finalmente, sobre los hechos en torno a Juan Emilio Cheyre³, cabe señalar que han vuelto a circular documentos que tenían años desde su elaboración y que lo vinculan con “rematar prisioneros” en el caso de las declaraciones de Pedro Rodríguez Bustos, o de violentas detenciones, violación y tortura en el testimonio de Eliana de Jesús Rodríguez y sus hijas, quienes presentaron una denuncia en septiembre del 2013, en la Corte de Apelaciones de La Serena. Ello vuelve a tensionar la “transición” política de Chile y del Ejército, dado que por años se nos presentó la figura del militar como un ejemplo de renovación e institucionalidad, siendo blanqueado y blindado por figuras de la Concertación, y específicamente del Partido Socialista, en una alianza que dataría desde 1996, cuando el ex- Presidente Lagos (antes de ser Presidente) y otros personeros del partido se reúnen con Cheyre (antes de ser Comandante en Jefe) y otros militares en España, en un encuentro de diplomacia secreta que sellaría los acontecimientos de años venideros.

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El historiador Gabriel Salazar ha sido categórico al afirmar que “nuestro ejército está enfermo”, acusándolos de haber reprimido 23 veces al movimiento social y popular de manera sangrienta, además de contar en su palmarés con 3 golpes de Estado, siendo tremendamente exitosos en combatir y violentar a su propio pueblo. 400 años contra los mapuche, 100 años contra peones, contra estudiantes, trabajadores y cualquiera con pensamiento crítico. Esas serían las verdaderas glorias celebradas el 19 de septiembre, las aprendidas en la “Escuela de la Guerra Sucia” y que han costado las vidas de cientos de miles de chilenos bajo el convencimiento de ser los guardianes y constructores del Estado por poseer el monopolio de las armas.

En síntesis, cuando Aylwin extrae del Himno Nacional la polémica tercera estrofa sin tocar la organización del Ejército y manteniendo a Augusto Pinochet como Comandante en Jefe, podríamos afirmar que realizó el acto más escabrosamente honesto respecto al accionar del Estado en los años siguientes. Los cambios serían cosméticos, superficiales y de marketing político, sin alterar la tradición antidemocrática ni la hegemonía estadounidense en sus filas. Lo que antes se cantaba a viva voz, ahora se susurraría como ironía y verdad al mismo tiempo: “Vuestros nombres, valientes soldados, que habéis sido de Chile el sostén, nuestros pechos los llevan grabados; los sabrán nuestros hijos también”… y vaya que lo seguimos sabiendo, a nuestro pesar, aún a 44 años del Golpe Cívico Militar.

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Imágenes extraídas de SOA WATCH, El Ciudadano, Derechoalapaz.cl y Fuga de Tinta

1) Sobre la Escuela de las Américas en Chile y Latinoamérica: Se recomienda visitar la página de SOA Watch que monitorea el envío de militares de distintos países latinoamericanos y realiza gestiones para hacer visible su legado criminal.

Asimismo, resulta esclarecedor revisar el Manual de Terrorismo o el Manual de Interrogatorio de SOA

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2) Sobre El Fuerte Aguayo: “Escuela de Represión Urbana: Funciona en Chile y la financia E.E.U.U.”  de Arnaldo Pérez Guerra (Historiador y Periodista en medios como Liberación y PIA Chile).

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3) Sobre Cheyre:

Lea aquí “La Responsabilidad de Cheyre” ( Parte II) de Arnaldo Pérez Guerra (Historiador y Periodista en medios como Liberación y PIA Chile).
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4) Sobre Salazar y su cuestionamiento al Ejército:

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