Organizaciones alertan sobre amenazas ambientales en manejo de pandemia COVID 19.

Diversas organizaciones socioambientales y populares de la región de Coquimbo difunden una declaración pública que alerta sobre manejo económico y profundización de medidas extractivistas que amenazan al medio ambiente, en el contexto de la pandemia asociada al coronavirus COVID 19.

La voz de los territorios, organizaciones sociales y comunidades rurales del Limarí, Choapa y Elqui se hace presente, denunciando el oportunismo de la institucionalidad pública que aprovecha el escenario de pandemia para introducir medidas a favor de quienes explotan y depredan la naturaleza a favor de intereses privados, en desmedro de la vida. Asimismo, se exponen las consecuencias nefastas de la privatización del agua, la militarización de territorios e instalación de un «Estado de amenaza» para reproducir un fallido «sistema de muerte».

Los dejamos con la declaración pública:

«LO QUE EL CORONAVIRUS NO DEJA VER»

Las organizaciones socioambientales y populares de la región de Coquimbo firmantes, declaramos:


1. Vemos con extrema preocupación que la salida económica de la crisis sanitara que afecta a nuestro país se traduzca en más presión sobre nuestros territorios y mayor fomento del extractivismo, aprovechándose de la precariedad y abandono de nuestras localidades.


2. Diversas señales, como que el Servicio de Evaluación Ambiental siga operando pese a las denuncias de inviabilidad de hacer un buen trabajo de parte de las y los funcionarios; la no suscripción del tratado de Escazú para tener acceso oportuno a información que afecte a los territorios; que el MOP levante una consulta digital sobre una institucionalidad del agua que desoye las demandas de desprivatización y prioridad de uso que pongan a los ecosistemas y al derecho humano como garantía; encuestas telefónicas a dirigentes sociales en relación a sacrificar la naturaleza para garantizar empleo; la preocupante institucionalidad del diálogo territorial, que avanza sin tregua en condiciones de brutal asimetría, o toda una ofensiva mediática para tendenciar que salvar al campo requiere más infraestructura de acumulación para quienes ya todo lo han devastado… Son cuestiones que alertan sobre la ceguera irrecuperable de quienes nos gobiernan, los que pese a la evidencia de que su sistema de muerte se cae a pedazos, siguen viendo cómo salvarlo contra quienes defendemos la vida.


3. Es urgente que las comunidades exijamos soluciones descentralizadas y de pequeña escala, que aseguren el agua para consumo humano y la agricultura familiar campesina, que reduzcan la presión sobre los bienes comunes y que busquen soluciones para reparar el daño acumulado, no para profundizarlo. En ese sentido, una aproximación inteligente a la organización de mercados agrícola locales, la recuperación de los suelos degradados, la temática de los residuos o la gestión integral de aguas, pueden generar gran cantidad de empleos para nuestras comunidades.


4. La institucionalidad sabe que, si quieren matarnos o contaminarnos, nos levantaremos; en ese sentido, advertimos que las medidas de sobre militarización de los territorios, de represión y de persecución a dirigentes sociales solo es pensable en Estados de amenaza, y quienes habitamos los territorios no lo somos, sino que, muy por el contrario, somos guardianes de la vida y así debemos ser concebidos.


5. Es hora de desafiarnos como sociedades a proyectar un futuro más digno y resistente, consciente de los límites de la naturaleza, con ella y no contra ella, las señales son claras y debemos escucharlas. Ahora, es momento de despertar la sabiduría dormida y por tanto tiempo despreciada, recuperar el trabajo colectivo, los oficios, los saberes que nacen de la conexión cotidiana con el entorno, y ponerlos a disposición del buen vivir.

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