Mujeres en espacios públicos: ¿Mayor igualdad o un desafío pendiente?

Una nueva columna de Corporación Equidad en torno a la participación de mujeres en el espacio público que nos invita a reflexionar.

Un construir desde el espacio de lo privado para ganar espacio en lo público; un espacio que siempre ha estado ligado a la participación y formación de los hombres, por los hombres y para hombres, creando de este modo una construcción del identitario que se ha arraigado en el imaginario colectivo, sesgando los espacios de decisión para la mujer, ligándola al ámbito de lo privado. El recorrido por la historia nos ha demostrado que los diferentes periodos que han vivido los movimiento de mujeres, no han estado excentos de nuevos desafíos, si bien en un comienzo en Europa fue el cuestionamiento de la clase burguesa por el incómodo uso del corset, en América Latina las mujeres se sumaban a los movimientos sociales apoyando la lucha obrera, así la historia ha avanzado a pasos concretos, hoy ver las liderezas de los movimientos estudiantiles, movimientos sociales que se manifiestan y levantan su puño y voz es un gran avance para la sociedad, sin embargo a pesar del trabajo mancomunado y colaborativo de diferentes actores sociales de la sociedad civil y el Estado, la participación de la mujer en espacios públicos y espacios de poder y toma de decisiones sigue siendo un gran desafío para la contrucción de una sociedad más justa, inclusiva y equitativa.

Sin ir más lejos al revisar el estado de avance de nuestro país en materia de género, podemos encontrar que en el exámen periódico universal de la ONU (EPU), una de las principales críticas a nuestro país en materia de género se relaciona con los Derechos reproductivos y la violencia policial en las manifestaciones pacíficas, así como la discriminación hacia las muejres a través de los sistema de las AFPs. No obstante una realidad que nos preocupa y nos moviliza a cuestionarnos nuestro rol en los espacios públicos, se relaciona con la participación política de la mujer, pues, a días de concretarse el cambio de Gobierno, no existe paridad política en los diferentes Ministerios y en el Parlamento. Es en este punto donde entonces nos cuestionamos ¿Qué cambios debemos enfrentar y que obstaculizadores nos limitan tener acceso igualitario y en igualdad de condiciones a la toma de desiciones y a los puestos de poder? ¿Cuál es el rol que debemos asumir como organización o como mujeres de la sociedad civil? ¿Cómo generar el cambio en un país donde el concepto de feminismo se ha endemonizado con fines intencionados de mantener dormida una sociedad que descansa bajo los mantos ensordecedores de una cultura patriarcal?

Si bien estos 4 años, nuestro país no goza precisamente de un avance en políticas de género y equidad, lo cual ha sido demostrado en la revisión de la comisión de DDHH (EPU), podemos decir que la sociedad civil ha levantado la voz para reafirmar su confianza en la participación política de la mujer, pues diferentes actos reafirman el liderazgo femenino como uno de los enfoques de la megatendencia del futuro, basados en valores tales como la honestidad y la apertura a las relaciones sociales saludables, erradicando los modelos de cómo se van construyendo socialmente los roles asociados al género y cómo estos se van caracterizando dando vida a artificios políticos ­ culturales que van ideando la construcción social de la realidad, una realidad que así como cierra espacios, también se muestra llana a la posibilidad de enmendar los caminos de la discordia sexista.

Lo anterior cobra relevancia ya que al momento de hablar de participación de la mujer en espacios públicos y en toma de decisiones, suelen aparecer ciertos tabúes y ciertas tareas asociadas a la construcción del rol de nuestra condición de ser mujer, debiendo muchas mujeres movilizadas por el desarrollo y las proyecciones profesionales postergar varias esferas de nuestras vidas, principalmente lo que implica la maternidad y en algunos casos, un discurso fuertemente ideológico de firmeza feminista, pues en un país que ha sido construido desde un Estado conservador, asistencialista y derechista, ganar espacios como mujer ha implicado un doble esfuerzo, pues sin desenpolvar tantos albunes familiares, aún podemos escuchar a nuestras propias madres o abuelas reafirmar discursos machistas y muchas veces nosotras mismas en una sociedad actual, cometer los mismos errores comunicacionales y/o generar y diversificar prácticas que arraigan discursos patriarcales, dificultando y cuestionando la participación de la mujer en espacios públicos. Entonces, vale ahorapreguntarnos ¿Estamos promoviendo el cambio a un discurso y una praxis con enfoque de género? ¿Cómo es que un país cuya sociedad y cultura patriarcal reafirma las limitancias en materia de participación para las mujeres, se ha elegido una mujer para la conducción de un Gobierno? ¿Es la simpatía? ¿Son sus habilidades y competencias? Juzgue ud.

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