Migrar no es un derecho: plan retorno a lo inhumano

En plena conmemoración de los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (también irónica fecha de muerte de Pinochet y cumpleaños de la mechera Lucía Hiriart), que simboliza el consenso planetario sobre parámetros de respeto a la dignidad humana, sale el Gobierno de Chile en bloque apoyando la decisión de no suscribir el Pacto Mundial para la Migración, puesto que “la migración no es un derecho humano”, en palabras del Subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla.

Todo este bochorno internacional, este fracaso republicano, sucede a poco más de un mes del lanzamiento del Plan Retorno, pomposa denominación para la deportación de cientos de haitianos, que contó con la vergonzosa imagen del guatón Chadwick Ministro del Interior despidiendo a los inscritos en el Plan, mientras éstos eran escoltados por funcionarios de la PDI antes de subirse a un avión que los llevaría a su tierra natal, con la prohibición de no volver en 9 años al país. ¿Por qué se castigó con esa prohibición a gente que no había cometido delito alguno si esta era una operación “humanitaria”? Así se desentendía Chile de esos negritos que tanto miedo le daban, los mismos que conocieron la palabra “Chile” de boca de los más de 12.000 efectivos militares que estuvieron 13 años en Haití.

Hay que ver lo humanitario que somos en Chile. Justo antes de que se lanzara este famoso Plan Retorno, se hacían públicas las cifras de visas entregadas a ciudadanos venezolanos y haitianos: en cinco meses habían visado a 11.000 venezolanos y apenas 50 haitianos. Si la derecha chilena desprecia tanto la inmigración, ¿por qué visar a miles de venezolanos? la respuesta la sabemos, por supuesto: el diablo trabaja duro, pero las calculadoras de Chile Vamos trabajan más duro. El inmigrante será ciudadano chileno en apenas cinco años, el ciudadano vota, los votantes revitalizan partidos, legitiman gobiernos. ¿Por qué desde esa lógica matemática el inmigrante haitiano no sirve a los propósitos del cálculo electoral? ¿Será que en el ADN de la derecha chilena no hay capacidad de superar ese desprecio intrínseco a la piel oscura?

Los haitianos que se subieron a ese avión lo hicieron voluntariamente. De alguna forma, conseguimos a punta de arrendarles por cuatro veces el valor real de un departamento a grupos hacinados, después de tenerlos vendiendo Super8 en los semáforos a pleno sol, de reventarlos en las faenas de temporeros sin contrato ni posibilidad de entender sus propios derechos laborales, entre otras muchas formas de vejación sin precedentes que tuvieron que padecer, logramos obligarlos a devolverse resignados a la tierra de la que habían decidido emigrar.

Migrar, que es moverse por el mundo para asegurar la mera subsistencia, es una realidad más vieja que la misma existencia de los Estados que pretenden regularla. Migraron nuestros ancestros por toda la Pangea, migrarán nuestros descendientes con documentos o sin ellos. Es una realidad que desborda toda norma. Pero si podemos acordar estándares internacionales mínimos para que quienes migran puedan hacerlo sin despojarse de su propia humanidad en el proceso, hay que hacer ese esfuerzo. Esforzarse por erradicar la desidia ante imágenes como la de los haitianos abandonados a la cola del Plan Retorno, humillados hasta los últimos días en este país esperando una respuesta tardía del Estado chileno.

Chadwick (el de Interior, no sus parientes) dijo en el aeropuerto, mientras despachaban a los cientos de haitianos derrotados por el racismo institucionalizado de este país: “Hay gente que engañó, abusó, les mintió y explotó a los haitianos para sus fines”. Y hoy, cuando su gobierno niega que la decisión que tomaron esas personas pueda ser entendida como un derecho inalienable del ser humano, hoy cuando se suben por el chorro todos los discursos neo fascistas de restarse de tratados internacionales por defender una distorsionada y corrompida versión de la soberanía nacional, hoy tenemos bien claro Chadwick, quiénes fueron los que usaron las esperanzas de los inmigrantes para su beneficio.

piñera haitianos

 

 

por Stella Caffarena

Fotografía por Iván Alvarado

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