Gabriela Mistral y los Derechos del niño: Elementos para nutrir colores a su memoria.

Gabriela Mistral es un personaje inconmensurable y una de las intelectuales más importantes que ha tenido nuestro país. Fue profesora, poetisa, feminista, latinoamericanista, defensora de los derechos del niño, madre, amante, diplomática y mucho más. Aún cuando su faceta más conocida cobra relevancia mundial al ser galardonada con el Premio Nobel de Literatura, en nuestro país tuvo un reconocimiento tardío y fue insuficientemente valorada por una élite intelectual conservadora y machista. Lo anterior es ilustrado por el poeta y cantor Caupolicán Peña Lagos¹ en su nota “Encuentro con Gabriela en Montegrande”, donde afirma que “cuando le llueven las flores es sobre la tumba, cuando ya el poeta está muerto”. El mismo Peña utiliza la ácida ironía de Nicanor Parra para reafirmar su diagnóstico:

Mi nombre es Lucila Godoy

Alias Gabriela Mistral

primero me dieron el premio Nobel

y despues me dieron el Nacional

y todavía me sigo sintiendo mal

porque nunca me dieron el Premio Municipal

IMG_20150209_175355390

Dentro de todas sus virtudes conocidas, Gabriela Mistral tuvo un importante y poco difundido rol en la amplificación de los derechos del niño. Fue una de las actrices del tejido social que llevó los límites de lo posible hacia horizontes que consideraran la relación entre la situación de la infancia y las condiciones sociales en que estaban insertos niños, niñas y adolescentes. Identificó claramente las contradicciones del discurso “adultista” que empequeñecía, despotenciaba y aminoraba a dicho sujeto social, y tensionó críticamente las voces que relegaban a la niñez a un dominio separado de la situación  laboral y económica de sus familias, el acceso libre y participación de los ciudadanos en la cultura, el rol del Estado y las políticas públicas de salud y educación, entre muchas otras condicionantes.

El año 1927 escribe “Los Derechos del Niño” en París, Francia, texto que fue presentado como ponencia en la “Primera Convención Internacional de Maestros” celebrada en Buenos Aires, Argentina, el mes de Enero de 1928². En dicha instancia incluye la necesidad de la infancia de ser “servida abudante y hasta excesivamente por el Estado“, así como el derecho a ser feliz, a la inteligencia, a la tierra, a la libertad y a “nacer bajo legislaciones decorosas”, entre otr@s. Siempre enfatizando el sentido latinoamericanista en su relato, además de apelar a elementos espirituales como es característico en su obra. Como señala Jorge Rojas Flores en su aproximación histórica a los derechos del niño en Chile³: “La propia Mistral hacía notar que no existía nada que movilizara a los adultos con mayor ímpetu que la infancia. Esto debía tomarse en cuenta, considerando que el problema de la infancia no se remediaría sin resolver a su vez el problema social en su conjunto”.

En un contexto donde la realidad social y nuestras formas de concebir el “Chile que queremos” se encuentran en juego, rescatar la vigencia del discurso mistraliano en materia de derechos de niños y niñas es una necesidad para observar con perspectiva la situación actual en dicho ámbito y construir aprendizajes para forjar un futuro más digno, justo e igualitario. Es por ello que rescatamos fragmentos seleccionados por la Fundación que lleva su nombre, los cuales nos permiten ilustrar la madurez y el robusto desarrollo de sus ideas en esta materia * :

1.        “Derecho a la salud plena, al vigor y a la alegría”. Lo cual significa derecho a la casa, no solamente salubre, sino hermosa y completa; derecho al vestido y a la alimentación mejores.
        La infancia servida abundante y hasta excesivamente por el Estado, debería ser la única forma de lujo —vale decir, de derroche— que una colectividad honesta se diera, para su propia honra y su propio goce. La infancia se merece cualquier privilegio.
2.        “Derecho a los oficios y a las profesiones”. Pero no en la forma empequeñecida en que se dan en nuestros países los primeros, por maestros inferiores que no han dominado el el lote maravilloso de una artesanía o de un arte mecánica; ni en la forma en la que se abren las profesiones liberales, que están desprestigiándose rápidamente por la falta de selección de los alumnos.
        Derecho de la inteligencia, salga ella de la casta que salga, actuar, a dirigir, a gobernar las sociedades. Derecho de la inteligencia a ser defendida, protegida, excitada, confortada y acatada por un estado sagaz y atento que no la abandone ni la desperdicie.
3.        “Derecho a lo mejor de la tradición , a la flor de la tradición, que en los pueblos occidentales es, a mi juicio, el cristianismo. “Derecho a la herencia de Jesucristo, de la que ninguna criatura de nuestra raza puede quedar desposeída.
4.        “Derecho del niño a la educación maternal”, a la madre presente, que no debe serle arrebatada por la fábrica o por la prostitución a causa de la miseria. Derecho a la madre a lo largo de la infancia,a su ímpetu de sacrificio que no ha sido equiparado ni por el celo de la mejor maestra. Cuando la menos, si la madre debe trabajar, derecho a que el niño la tenga a su alcance por medio  del trabajo en el hogar.
5.        “Derecho  a la libertad, derecho que el niño tiene desde antes de nacer a las instituciones libres e igualitarias.” Los adultos que en nuestro países están en este momento alquilando con la riqueza nacional la independencia del territorio, y que a la vez aceptan y afianzan con cada día que pasa los regímenes de tiranía, comprometen, inconsciencia o inconscientemente, la suerte de los niños que vienen, del hijo propio como del ajeno, y van a entregar a la nueva generación una patria disminuida  en el espíritu y con su honra menguada delante de los demás pueblos soberanos de sí mismos.
6.        “Derecho del niño sudamericano a nacer bajo legislaciones decorosas”, que no hagan pesar sobre él durante toda su vida la culpa de sus padres, sino bajo códigos o profundamente cristianos o sencillamente sensatos, como los de Suecia, Noruega y Dinamarca, en que el Estado acepta al hijo de la madre desgraciada como un miembro más del cual espera, al igual que de los otros , cooperación y enriquecimiento. Así recibió Chile ni más ni menos que el don de su independencia de don Bernardo OHiggins.
7.        “Derecho a la enseñanza secundaria y a parte de la superior”, en forma semiautodidáctica, la que  debe ser facilitada y provocada por el Estado, a fin de que la cultura del obrero y del campesino sean posibles. Con esto podría buscarse en las democracias que están  en peligro el que el ciudadano dotado de criterio más rico mejore la calidad de sus representantes, salvando así al sistema de gobierno popular que comienza a envilecerse y a perder  consideración en la América.

IMG_20150209_180609156


1 La nota de Caupolicán Peña Lagos puede ser revisada de manera íntegra en este enlace.

2 El texto completo de Gabriela Mistral puede ser descargado desde la página Memoria Chilena de manera íntegra en este enlace. Cabe señalar que, de acuerdo a lo descrito por Jorge Rojas Flores, dicha convención internacional se realizaría originalmente en Chile, cambiando de país luego del clima desatado por las persecuciones políticas y la censura en el Gobierno de Carlos Ibáñez del campo. Ello redundó en que dicho documento tuviera una escasa difusión en nuestro país, a pesar de ser ampliamente difundido en otras latitudes.

3 El artículo de Jorge Rojas Flores puede ser descargado en forma íntegra en este enlace.

∗ El enlace de los fragmentos seleccionados puede ser accedido pinchando aquí.

Texto de Rodrigo Mundaca Rojas.

Fotografías capturadas en el Museo Gabriela Mistral de Vicuña.

Deja un comentario