FACHA GRIS

por Juan Manuel

Quizás como el color gris del cemento de la calle, tal vez un gris nubes tormentosas. Más bien, las fachadas de la Alameda de Santiago han sido pintadas de plomo, porque el plomo es la horrorosa fascinación de cierto grupo en Chile.


Ocurrió hoy miércoles 19 de febrero de 2020, día 125 para quienes el tiempo fue reiniciado durante el 18-O. Un día después de que se cumplieran cuatro meses desde que “Chile Despertó”.


Dicen que fue en la madrugada, donde pocos ojos les pudiesen acusar. Entonces, cubrieron cientos de voces plasmadas en las fachadas, ahogando con pintura mensajes que aún susurran desde las paredes, porque al acercarse a la capa gris, hay frases atrás que dicen:


“La libertad nunca será dada por el opresor, sino que debe ser tomada por el oprimido”
“2020 no dejaremos la lucha”
“No tenemos nada que celebrar si en Chile aún hay niñxs que sufren”
“Nada apagará nuestras ganas de luchar”
“Hasta que todxs caigan”
“Los ojos del pueblo acusan al Estado terrorista”
“Vivir sin machismo”
“Fuego a la yuta”
“El colonialismo no es solo una herencia española, ni acción de Estado en expansión, sino que sigue una realidad impuesta hasta nuestros días”


La gran mancha abarca los muros cercanos a Plaza Dignidad, desde la Alameda con calle Irene Morales, rebautizada como Calle Mauricio Fredes –manifestante que murió en el mismo lugar, según el Servicio Médico Legal, de asfixia por sumersión, el 27 de diciembre de 2019. El “Lambi” arrancaba de la represión de un carro lanza agua de Carabineros y cayó a una profunda fosa con agua y cables eléctricos-.


También han cubierto parte de la fachada de lo que queda del Centro Arte Alameda, lugar incendiado en diciembre y que, a pesar de haber sido reducido a escombros, sus restos ahora son objeto de más violencia: una simbólica.


Alguien escribió una frase encima de la superficie gris a un costado del carbonizado centro cultural. “¿Qué dice?”, le pregunta una niña a un hombre que la lleva de la mano, él lentamente lee en voz alta, revelando para ambos: “Si esto no es dictadura ¿Qué es?”.


Hace dos días, el lunes 17 de febrero, un senador acérrimo defensor del pinochetismo, se escandalizó porque la marca de útiles escolares, Colón, tiene cuadernos en cuya portada aparece de frente una persona con mascarilla, apretando una lata de spray rojo que apunta hacia la cámara. “Esto es incitar a la violencia o al menos aprovecharse de ella. No me vengan con la excusa que es sólo graffiti” (i), escribió en su Twitter. Colón señaló que los cuadernos corresponden a su línea de arte urbano existente desde 2014 y no tienen nada que ver con el desvarío del senador.

Horas más tarde, toda la colección de cuadernos hecha en colaboración con Fisek, uno de los artistas urbanos más reconocidos del país, fue eliminada de las góndolas de los supermercados Jumbo y Tottus. El llamado a la prohibición del parlamentario de derecha fue un éxito.


Podría tratarse de un absurdo que sorprendentemente tuvo efectividad, pero no es tan raro en Chile, porque vivimos días en que al despertar, como hoy, hay personas que a toda costa quieren eliminar aquello que se aparte de su orden, esa cuestionable normalidad y limpieza que antecede al actual levantamiento ciudadano contra los abusos de los últimos 30 años y más atrás.

Porque actualmente en este país no solo existe la violación a los derechos humanos, también se ejerce una violencia simbólica materializada en la prohibición de cuadernos o pancartas, e incluso, adopta el color plomo que cubre las fachadas de la Alameda de Santiago.

Días de censura como los de dictadura, por qué no decirlo.

“La dolorosa experiencia histórica de Chile tras el Golpe de Estado de 1973, no sólo creó un nuevo orden político, sino que además instituyó una práctica de limpieza cultural” (ii), explica Gonzalo Leiva, autor junto con Luis Hernán Errázuriz, del libro “El golpe estético. Dictadura militar en Chile 1973-1989”.

Los autores describen la producción y violencia simbólica que empleó la dictadura militar para construir el imaginario dictatorial, promoviendo el autoritarismo en el ámbito cultural, artístico y el cotidiano de Chile; reprimiendo sensibilidades e imaginarios que fuesen contrarios a Pinochet. Por ejemplo, en el libro señalan:

<<Los militares buscaron erradicar las expresiones político-culturales de izquierda representadas, según se informa en la prensa oficial, por “las brigadas propagandísticas que cubrían con leyendas, afiches o cartelones burdos los muros de propiedades y obras públicas”.
Es el caso de una serie de murales realizados en el río Mapocho, en 1972, con la historia del Movimiento Obrero Chileno y la del Partido Comunista, donde participaron José Balmes, Gracia Barrios, Pedro Millar, Luz Donoso, Hernán Meschi y estudiantes de la Escuela de Arte de la Universidad de Chile. La obra fue cubierta con una mano de pintura gris tras el golpe y con los temporales de 1982 las imágenes reaparecieron brevemente, hasta que la pintura oficial volvió a taparlas. Lo mismo pasó con el mural en la piscina municipal de La Granja en que participó Roberto Matta>> (iii).

Así, otra vez el gris, con las mismas intenciones, pero en diferentes épocas.


“Es un hecho desesperado pintar gris, solo quieren tapar”. Afirma Fredosis, un artista joven que se encuentra durante esta tarde frente a los muros de la entrada del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Está pintando un gran vaso rebosado de sangre y lleno de ojos que miran a distintas direcciones. Vino motivado por la rabia al ver todo cubierto: “esto era historia”. Cuando llegó dijo que había caleta de gente, “apúrate, te vai a quedar sin espacio”, le advirtieron.

Son casi las cinco de la tarde y cada vez se aglomera más gente a repintar la facha plomiza del GAM y otras paredes cercanas a la Alameda. Niñxs, hombre y mujeres de diversas edades, algunos con celulares grabando las nuevas palabras, fotografías, panfletos, textos y dibujos que la gente ha hecho para volver a hablar en este gran libro urbano que por algunas horas ha sido uniformado.

También ha llegado Antonia de 18 años, está pegando sobre la capa ploma imágenes que muestran a los pacos ahorcando, arrastrando o inmovilizando a diferentes personas, también ha colocado fotos de Violeta Parra, Gabriela Mistral, Víctor Jara, Camilo Catrillanca y otras vinculadas a las movilizaciones sociales del 18-O. Todas forman una especie de círculo en cuyo centro escribió con mayúsculas: QUE NO SE OLVIDE.


¿Qué te parece lo que pasó con las paredes?
-Es hiriente (…) no sé cómo puede haber gente tan desgraciada.
¿Por qué hoy viniste a pegar estas imágenes?
-Vine a dejar una parte de mi porque yo quiero ser parte de este movimiento revolucionario. También para que no se olvide, porque en marzo volverá la misma represión.


Explica que a través de este tipo de intervenciones todos podemos reflejar nuestros sentimientos y que por eso el arte callejero es tan importante, ya que ahí está “nuestro dolor”.


Por el costado de Antonia, separadxs por algunos metros, está concentrado Marcos de 21 años. Cuenta que venía pasando por estos lados, que no es de Santiago, y aunque no andaba con pinturas compró y se consiguió rápidamente hartos spray.


Repasa los bordes negros, rellena algunas franjas y escribe. Su imagen es una de las más coloridas, la ha pintado como si fuese el fondo de la bandera LGBTIQ+, ha dibujado una especie de criatura con un semblante enojado, con una mirada apretada de rabia, es su alter ego acompañado de dos viñetas: “Juntas las disidencias gritando fuerte tirando piedras” y “Sí poh, Apruebo”.


Al conversar sobre por qué decidió hacer ese dibujo, él parte explicando los horrores que viven, por ejemplo, los travestis en la noche, y que por eso le parece importante hacer grafitis que representen a la disidencia sexual. “Debemos tomarnos nuestros espacios (…) El grafiti y el mural siempre están diciendo cosas y no hay mucho grafiti disidente”.


¿Qué te parece que haya venido tanta gente a pintar después de lo que pasó?
-Es muy bacán. La gente está entendiendo más el arte de los muros (…) Aquí puedes mostrar tu identidad y estas instancias son bacanes para encontrarnos.
¿Qué le dirías a las personas que piensan que se está destruyendo el patrimonio o que esto es vandalismo? -Que estamos creando patrimonio. El patrimonio muchas veces es instaurado, impuesto (…) como que de todas las cosas que están pintadas, una te va a representar (…) Nunca nos han dado el espacio para decir qué nos representa, qué somos.

Cada vez es más larga la hilera de personas plasmando su mensaje en lo que fueron paredes pintadas de gris, entre la gente están Danuno y Masked, ambos jóvenes, ambos consideran que el cubrimiento secreto ocurrido en la madrugada ha sido “pésimo”, “mal”. Están pintando en blanco y negro el rostro de un personaje que usa gorra, su pelo está rapado degrado por el costado, tiene una larga nariz, se cubre la boca con una pañoleta y posee una mirada desafiante y enojada que tiene escrito ACAB al lado de uno de sus ojos, alrededor de la cabeza hay pequeños mensajes como 1312, NO + SENAME y NO + AFP.


-Si estuvierai solo te dirían que es vandalismo.
-Te sentí resguardado.


Dicen al referirse a la masividad que les rodea y que también interviene las fachadas.


-Borraron un espacio que era de todos.
-Tenemos algo que decir y donde lo podemos hacer es en la calle.
¿Por qué hicieron este dibujo?
-Es que una imagen vale más que mil palabras. Llama más la atención de la gente.


Recalcan que para llegar a hacer un buen grafiti se necesita de la práctica, porque hasta una simple línea requiere del dominio de la técnica y eso en la calle se nota.


-Muchas veces vai y no te diste el tiempo de mirar y que las calles tienen arte.


Muy cerca, un hombre va caminando y enérgico les grita:


¡Cabros, hagan algo con el Moreira, viste que dijo eso del cuaderno!


Unos minutos después, se escucha lo que ha dicho una niña al pasar, curiosa de la situación, lanzó: ¿están haciendo arte? La pregunta queda en el aire como el olor a spray.


¿Qué le dirías?
Ahora -responde uno de ellos seguro- sí.


Hay una parte de la fachada del GAM donde lo que se ha plasmado ha sido realizado gracias a la participación de lxs transeúntes. Allí se pueden observar decenas de manos rojas marcadas, algunas son blancas. ¿Quiere poner su mano? ¡venga!, invita un hombre delgado, moreno, sin polera. Él y su amigo, que también está cerca, fueron anoche testigos de cómo cubrieron las fachadas.
Que fue en la madrugada, iban en grupos, andaban con unos baldes, que doblaron por Avenida Portugal. Les indignó.


Por eso, ellos instan a la gente a dejar su huella, volver a poblar los edificios de la ciudad con la memoria de la ciudadanía, aunque se trate de solo marcar la mano en la pared, el objetivo es sumar voces y no olvidar que Chile despertó.


El apoyo no se hace esperar, desconocidxs se animan, se pintan la mano y dejan una parte de ellxs, y lo hacen sin saber que ocupan la misma pintura que se usó para cubrir los hechos en Santiago. Anoche, los dos hombres que fueron testigo de cómo se pintaban los muros grises y algunos rojos, también le robaron a esa gente un tarro de pintura, la misma que ahora forma una respuesta colectiva a la censura de la madrugada.


Y junto con esas manos, se escribe aquello que ya no se puede callar, porque existe un contexto que deja sin palabras y a la vez pone todas las palabras en la cabeza hasta que deben ser gritadas y escritas donde sea; información que apenas se difunde, pero es la que va marcando el futuro de las calles y nos habla del presente y pasado, formando así un gran libro urbano, quizás la biografía no autorizada más grande y democrática de Chile, a la vista de millones de ojos que puedan leer testimonios como los que se han dejado hoy:


Todo pintado de sangre
NO + SENAME
Estamos abortando todas las formas de opresión
Temokuikui resiste
Vivxs se lxs llevarxn vivxs lxs queremxs
Ke viva la anarkia
Presos
Todos los días son de protestas
Mientras más borren más pintaremos
Aike luxar
Xupalo piñera
La historia no se borra
Paco asesino
8M aborto libre, seguro y gratuito
Si todxs son humanxs pq tantas diferencias?
Apruebo
Paco perkin
Neco presente
ACAB
Mucha pla plá y poca acción feminista
Hay que seguir
Más políticos presos y no presos políticos
Ni una lesbiana menos
Cria pacos y te sacarán los ojos
Mauricio Fredes presente
Apaga la tele, enciende la radio
Ninguna calle llevará tu nombre/ los muros son el futuro!

(i) Iván Moreira (@ivanmoreirab). “Esto es incitar a la violencia o al menos aprovecharse de ella. No me vengan con la excusa que es sólo graffiti”, 17 febrero 2020, 10:14 am [tuit] [consulta: 17 de febrero 2020]

(ii) Leiva, Gonzalo. “El Golpe Estético de la dictadura”. The Clinic, 06 de septiembre de 2013. www.theclinic.cl/2013/09/06/el-golpe-estetico-de-la-dictadura/.

(iii) Leiva, Gonzalo y Errázuriz, Luis Hernán (2012) El golpe estético Dictadura militar en Chile 1973-1989 (página 15). Chile: Ocho Libros Editores Ltda.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *