“Cooperativismo y autogestión: Trabajo sin patrón”: La experiencia de la Cooperativa Coenergía en la Federación TRASOL.

Entrevistamos a Sebastián Flores, socio trabajador de la Cooperativa «Coenergía», la cual es parte de la Federación de Cooperativas de Trabajo- TRASOL (Trabajo y Solidaridad). Hablamos sobre el cooperativismo y su contribución en los procesos de transformación social.

Sebastián estuvo en nuestra región junto a Francisco Aravena (Cooperativa Kincha, también parte de TRASOL), coordinando detalles de su participación en la I Feria del Libro: «Librándonos», para presentar su cuadernillo sobre experiencias desde la autogestión¹, el próximo 17 y 18 de mayo, en Casa Roja (Las Casas #735, La Serena).

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¿Qué es la Cooperativa “Coenergía”?

Es una cooperativa que se desenvuelve en el ámbito de la construcción y la electricidad. Somos 20 compañeros y compañeras, los cuales todos trabajamos a tiempo completo. Vivimos y comemos de esta cooperativa, la cual es nuestra herramienta política- productiva, donde nosotros creemos que hoy podemos aportar hacia procesos de transformación a partir del trabajo.

¿Por qué tomaron la opción de una cooperativa y cómo creen que eso puede aportar a procesos de transformación?

Originalmente empieza tratando de crear una forma de trabajar distinta, bien inocentemente. Nunca pensamos desde un principio la potencialidad transformadora de una cooperativa, eso lo fuimos construyendo desde el hacer. Me acuerdo que teníamos la consigna de construir “trabajo justo, digno e igualitario”, eso era nuestro objetivo.

Éramos una cooperativa eléctrica donde había ingenieros, técnicos, maestros. Teníamos un equipo más o menos armado, teníamos contactos de “pegas” y comenzamos a hacer trabajos y “pasarnos el rollo” de cómo debe funcionar una cooperativa. En ese camino empezamos a descubrir muchas cosas, empezamos a formarnos. Por decirte algo, cuando terminábamos las primeras “pegas” que hacíamos, luego de comprar materiales y pagar la mano de obra, nos sobraba plata. Allí decíamos: “Esta weá es el plusvalor, y si no fuéramos cooperativa, se lo llevaría el patrón”. Empezábamos a ver las cosas que habíamos estudiado siempre.

Después nos empezamos a cuestionar el trabajo material o intelectual, el trabajo profesional o el del obrero. ¿Tenía realmente la misma importancia que faltara el ingeniero o el obrero? Para nosotros si, porque “cagaba” la producción igual. En ese descubrimiento empezamos a entender la potencialidad política que tenía el desarrollar unidades productivas autogestionadas por sus trabajadores. En particular las cooperativas de trabajo nos servían legalmente para llevar a cabo eso. 

¿Cuál es la potencialidad política de una cooperativa para ustedes?

Tiene que ver con que esto nos da una posibilidad de crear una nueva forma productiva, más allá del capital. Porque nosotros no queremos dejar de ser trabajadores, somos trabajadores, pero queremos trabajar de forma libre. Queremos encontrar, diseñar formas donde los trabajadores podamos controlar la producción, podamos decidir desde el qué hacer, cómo hacerlo, para qué hacerlo, para quién hacerlo. Y eso entendimos que era un trabajo sin patrón, era liberarnos del patrón.

Nos dimos cuenta de que la “patronal” era una clase parasitaria, completamente reemplazable. A diferencia de los trabajadores, los trabajadores no son reemplazables para los patrones. No puede funcionar una empresa sin trabajadores, pero si puede funcionar sin patrones.

Entonces, en algún momento dijimos que en “Coenergía” no iba a haber explotación. Y, ¿qué significa eso?, que acá ningún compañero se enriquece a costa otro compañero.

Nos dimos cuenta después que todo esto era básico. El “rollo” es: ¿Cómo nos podemos asegurar de que las cooperativas sean herramientas de transformación, de creación de subjetividad, de construcción de identidad de clase, de construcción de consciencia de clase? Y allí encontramos dos cosas clave: una es la explotación y la otra es la división social del trabajo. ¿Y cómo las abordamos? Sobre la explotación nos dimos cuenta de que nadie se tiene que enriquecer a costa del otro. En cambio, si eres un socio capitalista, ganas sin trabajar, ganas en función del capital que pones. Acá, uno gana en función del trabajo.

Y la división social del trabajo nosotros la abordamos con la forma de remunerar. Por ejemplo, todos nosotros ganamos lo mismo: profesionales, técnicos, maestros. Empezamos a equiparar los estudios universitarios o técnicos con la experiencia de los viejos en obra. Un viejo que llevaba 20 años trabajando en obra tiene un saber que no tiene un profesional.

Definimos que la hora de trabajo de cada uno vale lo mismo. Luego empezamos a meternos en el rollo de la rotación de cargos, de conocer el trabajo del otro. Y todo eso son procesos de autoformación. O sea, los ingenieros pasaban a ser técnicos, los técnicos y maestros asumían roles de ingenieros, gente de faena pasaba a administración y gente de administración pasaba a faena. Todas esas cosas las hemos probado, cada vez más planificado, pero nos ha funcionado.

Creemos que hay focos de especialización, pero siempre en una lógica no exclusiva ni de súper especialización. Por ejemplo, yo soy eléctrico, ingeniero eléctrico, y hago de ingeniero, montajista, de maestro. Normalmente en electricidad yo trabajo como encargado porque entiendo ese trabajo, pero cuando hacemos construcción, y no hay pega de electricidad, yo voy como ayudante del compañero que sabe de construcción, y me pongo a la orden de los cabros.

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¿Y les ha pasado que alguna gente de la cooperativa piense que estas cosas que hacen son contra- lógicas o poco efectivas? Porque implica un cambio de paradigma para entender el trabajo.

En un principio claro que si, fue toda una disputa. Nosotros éramos 6 compañeros, de los cuales 3 queríamos darle este sentido: cooperativista, de clase y de los trabajadores. Y los otros 3 querían ser emprendedores, microempresarios. En cambio, hoy somos 20 compañeros, de los cuales por lo menos 17 estamos en la misma.

Hoy todos ganamos lo mismo, pero ahora los compañeros que tienen hijos ganan más, empezamos a evaluar las necesidades. El primer criterio de necesidad era por hijo: Al principio pagábamos como 50 “lucas” por hijo y después se subió, como a 100 “lucas” el primer hijo, por ejemplo. Y esto también fue aprendizaje de solidaridad, porque al principio cuando había poca plata y teníamos poca pega, le pasábamos la poca plata a los que tenían hijos porque tenían infinitas más necesidades.

Luego incorporamos el apoyar a compañeros que tienen enfermedades, y por eso tienen que trabajar menos. También apoyamos a los compañeros que estudian dándoles facilidades, para que lleguen más tarde o se vayan más temprano, y esas horas se pagan igual. Tenemos facilidades con las mamás o los papás, que tienen que ir a dejar a los niños al jardín y deben llegar media hora más tarde. Todo se ha aprendido desde el hacer, es un inventar permanente.

Ustedes en algún momento se incorporan a la Federación TRASOL: ¿Cómo llegan a eso y de qué se trata?

TRASOL es la Federación de Cooperativas de Trabajo, TRASOL: Trabajo y Solidaridad. Nosotros somos parte del equipo fundador de la Federación, en el objetivo de la articulación. Entendemos TRASOL como una herramienta de lucha que tiene por finalidad encontrarnos, reconocernos, resolver dudas. Nos llegamos a articular por una necesidad, dudas técnicas, legales, financieras, etc. Después ya nos armamos como red, comenzamos procesos de diálogo profundos desde temas muy distintos. Cooperativas de diversos pensares.

Los grandes principios son cooperativismo y autogestión: trabajo sin patrón. En la misma línea que veníamos hablando.

Hoy hay un núcleo súper rico de 10 cooperativas: hay cooperativas de aseo, de educación, de construcción, de energía, etc.

¿De educación?

Si. Han levantado escuelas populares, hacen investigación, son cabros muy ligados al “Foro por el Derecho a la Educación”, a la OPECH². También hacen trabajo inserto en escuelas de diversas formas, ya sea de docencia o espacios de psicología comunitaria, etc.

Por otro lado, están los cabros que hacen trabajo más arquitectónico, metodologías participativas, que se vinculan con los comités de vivienda. Hay una cooperativa que son casi puros ingenieros comerciales y tienen todo el rollo administrativo crítico, de cómo construir una administración y un modelo de gestión crítico desde la autogestión. Nosotros les decimos: “El rol de ustedes es construir la administración de la autogestión”. También hay una cooperativa de abogados.

TRASOL es una plataforma que nos permite formarnos. Uno de los ejes importantes es la autoformación.

Entonces, uno de los pilares de su quehacer es la autoformación y el apoyo mutuo…

Si. Mira, uno de los principales problemas de las cooperativas es tener trabajo. Por ejemplo, nosotros tenemos que salir a competir al mercado. Una cuestión que para nosotros es contradictoria, partiendo porque es un mercado que no queremos, pero necesitamos plata para vivir. Por otro lado, está el Estado. Por ejemplo, las cooperativas de las Ciencias Sociales le disputan fondos al Estado, y que también es una «mierda». Yo no sé qué es más malo, el Estado o el Mercado en realidad. Hay contradicciones tremendas en eso. Por ese lado, en parte igual somos explotados por nuestros mandantes, nos cortan la cola. La cadena es infinita y podemos terminar hablando hasta de imperialismo.

Lo otro es poder trabajar y crear redes productivas con las redes de la organización popular. Hay organizaciones que se ganan fondos. Por ejemplo, una sede social se gana un fondo de infraestructura para cambiar un techo o hacer un arreglo y nos llaman. Cosas así se arman con los comités, con los sindicatos, y con sectores públicos también, como universidades y juntas de vecinos. Ese “tercer sector” que les llaman, las organizaciones populares, son donde creemos que hay que apuntar. Aunque a niveles productivos es lo menos, es mucho más político el trabajo que se hace desde allí.

Hoy en día, ¿En qué está TRASOL?

Hoy estamos terminando un proceso de evaluación y proyección profundo. Nos metimos hasta en discutir de nuevo principios, identidad. Nos dimos la vuelta larga.

Estamos en un proceso de fortalecimiento interno. Proyectando trabajo a corto, mediano y largo plazo en diversos ejes: productivo, político, formativo, de redes y relaciones con el movimiento sindical, economía social y solidaria, economía popular, etc. Pero siempre con mucha formación. Desde salir a otros países a conocer experiencias, traer a gente de afuera, leer, conversar, etc.

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Muchas veces se dice que el capitalismo en su forma neoliberal se sostiene, no tan solamente por las formas productivas que adquiere el mercado, sino finalmente por la subjetivación que hacemos de esas dinámicas, asumiéndolas como “formas naturales” o “únicas formas posibles”. ¿Comparten ese análisis?, ¿Cómo ustedes resisten o generan formas alternativas a ese tipo de racionalidades o subjetivaciones, que finalmente se encuentran en otra sintonía respecto a su propuesta?

Yo creo que es a partir de la creatividad de prácticas que vamos construyendo formas, las cuales nos van rompiendo las subjetividades capitalistas.

Con creatividad nomás. Desde impulsar los “no privilegios”, la rotación de cargos de representación, definir el “cómo nos pagamos”. Nuestro gran desafío es construir modelos de gestión desde una perspectiva de los trabajadores, de clase y autogestionaria. ¿Qué es un modelo de gestión?: Bueno, todas las relaciones organizativas que se dan al interior, la relación administración- producción, flujos de la información, las mismas relaciones dentro de la producción. Es importante resolver cómo hacer que la información sea trasparente, las formas de evaluarnos y autoevaluarnos, etc. Es pura práctica, pero a partir de objetivos claros. Nosotros definimos que queremos ser un aporte hacia la transformación de la sociedad desde el trabajo, desde organizaciones productivas de trabajadores.

Tenemos súper claro el modo en que el capitalismo organiza el trabajo. Pero… ¿cómo se organiza el trabajo en una sociedad socialista o comunista? Bueno, nosotros nos hacemos esas preguntas hoy y las tratamos de implementar hoy. Dentro de las grandes críticas a los socialismos reales es que se trataron de construir Estados socialistas, pero no se construyeron cabalmente sujetos socialistas. De subjetividad socialista.

¿Cuál crees tú que es el sujeto popular hoy?, ¿Cuál es la base sobre la cuál debemos construir esa “otra sociedad posible”?

Esa es una discusión importante. Yo creo que el sujeto transformador incluye al trabajador, pero es más amplio que el trabajador, incluye al territorio. Por ejemplo, los venezolanos le dicen: “el sujeto que está por la vida”, así de amplio. Para nosotros tal vez ese contexto no va tanto. Pero podría ser todo el que está apostando a nuevas formas de relaciones. Y nosotros lo vemos en el trabajador, en el que hace pega en la “pobla”, la “dueña de casa”, etc. Creemos que también allí hay sujetos transformadores. Por ejemplo, el feminismo hoy nos demuestra que ese sujeto es más amplio, y si no se cambia desde allí, la sociedad tampoco se va a transformar.

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1.- El libro de TRASOL es «TRABAJO SIN PATRÓN: Experiencias y reflexiones desde la autogestión (Federación de Cooperativas de Trabajo y Solidaridad-TRASOL).

2.- OPECH es el Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH) sistematiza, circula y co-elabora conocimiento y discurso crítico respecto a las políticas educativas, que articula el mundo social con el académico, y que aporta a la función de extensión y de compromiso de la Universidad de Chile con la realidad social, generando una red cooperativa nacional, regional y local ( www.opech.cl ).

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