“Continuar por la senda de lucha, organización y absoluta independencia política de organismos ajenos al mundo del trabajo” (Luis Mesina sobre Clotario Blest).

Vale la pena recuperar la figura de Clotario Blest, particularmente en días donde se desarrolló la repetición de las elecciones internas en la CUT (en la cual se restó el Magisterio y Confusam), saliendo electa nuevamente Bárbara Figueroa, luego de confirmarse las irregularidades cometidas por diversas organizaciones sindicales, asociadas al abultamiento de padrones electorales.

Recuperamos la reflexión de Luis Mesina, vocero de la Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP y tal vez uno de los dirigentes sociales con mayor legitimidad en nuestra historia reciente, quien conmemora el fallecimiento de “Don Clota” a partir de destacar su trayectoria, consecuencia y mensaje asociado a una autonomía radical de clase en función de los trabajadores/as.
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“Hace 27 años atrás, un 31 de mayo de 1990 fallece Clotario Blest, uno de los más grandes sindicalistas que se haya conocido en nuestro país, quizá, solo la persona de Luis Emilio Recabarren pueda encunbrarse por sobre la figura de este gran personaje que ocupa un lugar de importancia en el movimiento obrero.

Fue un incansable promotor de la unidad de los trabajadores, comprendió nítidamente que el mejoramiento económico, social y moral de la clase trabajadora, sólo sería posible superando los estrechos márgenes del sistema de explotación al que nos somete el capitalismo. Consecuente con esos principios se dio a la tarea de conformar la más grande Central Obrera de Chile, la CUT, que en su declaración de principios planteaba la superación del sistema capitalista por una sociedad sin explotados ni explotadores. Esa Central Única de Trabajadores, CUT, fundada en febrero de 1953 se dotó de una declaración de principios que en lo sustantivo fijaba los fundamentos rectores de la organización y de sus dirigentes.

Se planteó la más absoluta independencia de clase, lo que suponía una absoluta autonomía de los partidos, de la Iglesia, de los empresarios y de cualquier institución ajena a los trabajadores, lo que exigía que sus dirigentes, independientes de su militancia, respondieran genuinamente a los intereses de su clase y no a los gobiernos de turno.

Tal fue su consecuencia, que cuando algunos dirigentes de la Central capitularon al gobierno, Clotario renunció y con ello, develó las prácticas espurias de algunos sindicalistas, práctica que se ha hecho frecuente en nuestros días con el rol de la actual Central. Lo más importante para rendir honores a la persona de don Clotario, es continuar por la senda de lucha, de organización y de absoluta independencia política de todos los organismos ajenos al mundo del trabajo que él promovió y practicó”.

(Luis Mesina)

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